Este atlas promovido por el Vaticano muestra cómo la Iglesia reforesta en Nigeria o pone placas en India
La Plataforma de Acción Laudato Si’ presenta en su quinto aniversario un mapa con la labor ecológica de la Iglesia. La red ya cuenta con 13.000 participantes y 6.200 instituciones
La Iglesia quiere que las experiencias ecológicas de sus comunidades puedan servir de referencia para otras. Con ese objetivo, la Plataforma de Acción Laudato Si’ (LSAP), impulsada por el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, ha presentado este miércoles un atlas digital que permitirá localizar instituciones católicas participantes, consultar sus planes de ecología integral y relacionar su actividad con datos ambientales y climáticos.
La herramienta, anunciada durante la presentación del quinto informe anual de la Plataforma, permitirá seleccionar países y diócesis para identificar proyectos e iniciativas. También ofrecerá información sobre deforestación, emisiones y exposición a huracanes. Así, por ejemplo, una diócesis situada en una zona de riesgo podrá conocer qué instituciones católicas se encuentran en las áreas más vulnerables y qué medidas están desarrollando otras comunidades.
13.000 participantes
La iniciativa forma parte de una nueva etapa de la plataforma, que cuenta con más de 13.000 participantes, entre ellos 6.200 instituciones. Su director de programa, Alonso de Llanes, ha anunciado también que el proceso para elaborar planes ecológicos podrá realizarse por primera vez sin conexión a internet, mediante materiales impresos. La medida busca evitar que las comunidades con dificultades de conectividad queden excluidas.

Otra novedad será un centro de aprendizaje con recursos prácticos y experiencias de otras instituciones. La intención es que colegios, congregaciones y diócesis puedan aprovechar soluciones que ya han funcionado en otros lugares sin tener que empezar de cero.
Se buscan influencers que lo potencien
La plataforma explorará además herramientas de inteligencia artificial para recomendar recursos y posibles acciones según las circunstancias de cada comunidad. También pretende mejorar la evaluación de los resultados: comprobar, por ejemplo, si los árboles plantados sobreviven o si un plan ecológico modifica realmente las decisiones de una institución. «La inteligencia artificial puede ayudarnos a encontrar posibles respuestas. No puede decidir cuáles son las adecuadas para una comunidad», ha advertido este miércoles en la presentación De Llanes.
El informe recoge experiencias concretas, como la instalación de sistemas de recogida de agua de lluvia y energía solar en parroquias de Bombay, o una campaña de plantación de árboles en diócesis de Nigeria. En uno de estos proyectos se decidió no plantar más ejemplares hasta contar con un plan que garantizase su riego y conservación.

La plataforma quiere también formar una red internacional de comunicadores digitales que compartan estas iniciativas. «Hemos dedicado cinco años a llevar las comunidades a la Plataforma. Ahora queremos que la Plataforma acerque unas comunidades a otras», concluye De Llanes.