Ouellet habla tras su absolución: «cuatro años de pesadilla»

Ouellet habla por primera vez tras su absolución: «cuatro años de pesadilla» 

El cardenal canadiense concede su primera entrevista tras ser absuelto de la acusación de abusos que pesaba sobre él

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
El cardenal canadiense en una foto de archivo. Foto: Vatican Media.
El cardenal canadiense en una foto de archivo. Foto: Vatican Media.

«Desde el principio hasta el final, cuatro años, ha sido una pesadilla, una experiencia muy difícil y costosa». Así ha definido el cardenal Ouellet el proceso judicial por el que fue acusado de agresión sexual hacia una mujer en Canadá, y que acabó recientemente con una sentencia de absolución. En una entrevista a Rome Reports, 

El caso se remonta a agosto de 2022, cuando el nombre del cardenal surgió en una acción colectiva contra la diócesis de Québec, relativa a acusaciones de abusos sexuales ocurridos a lo largo de varias décadas. Una agente de pastoral llamada Paméla Groleau acusó al cardenal de episodios de contacto físico no consentido, presentados posteriormente como violencia. 

Ouellet durante la entrevista. Foto: YouTube Rome Reports.
Ouellet durante la entrevista. Foto: YouTube Rome Reports.

«Yo mismo emití un comunicado para negar categóricamente cualquier tipo de agresión sexual contra esta mujer y también mencioné posibles medidas judiciales para salvaguardar mi reputación», cuenta el purpurado a Rome Reports. 

Acusaciones falsas 

Todo este tiempo «afectó a mi reputación, a mi autoridad moral, a mi salud y a muchas otras cosas», reconoce Ouellet. Pero al mismo tiempo, «el proceso también ha tenido una vertiente terapéutica para mí, en el sentido de que, si se consigue restablecer mi honor y mi reputación, esto cura al menos en parte y también salvaguarda la credibilidad de la Iglesia». En este sentido, «me sentía moralmente obligado a emplear todos los medios para restablecer la verdad de los hechos en lo que respecta a esta denuncia». 

Ahora, cuando el juicio ha reconocido que las acusaciones eran mentira, «estoy muy agradecido a la justicia civil de mi país por esta sentencia tan clara y contundente, que determina que las acusaciones son falsas». Y concluye: «Realmente no se puede reparar el daño, pero cuando pienso en esto y también pienso en las víctimas de abusos sexuales que han sufrido más que yo, creo que aunque se les reconozca como verdaderas víctimas y reciban indemnizaciones, esto no resuelve el problema de su dolor, que a menudo han soportado en silencio durante décadas antes de poder hablar». Así pues, «mi caso es insignificante en comparación con ese sufrimiento. Por eso, ante Dios, rezo por todos aquellos que sufren más que yo y también por los autores de estos crímenes».