Una diócesis de EE. UU. demanda al Gobierno por negar los sacramentos a migrantes detenidos

Una diócesis de EE. UU. demanda al Gobierno por negar los sacramentos a migrantes detenidos

No permitir confesar y distribuir la comunión a migrantes detenidos en un centro contrasta con la creación de varias oficinas dedicadas a asuntos religiosos para «ponerse la armadura de Dios»

María Martínez López
Fachada del Centro de Detención de Sainte Genevieve. Foto: OSV News / St. Louis Review / Jacob Wiegand.
Fachada del Centro de Detención de Sainte Genevieve. Foto: OSV News / St. Louis Review / Jacob Wiegand.

La archidiócesis de San Luis (Misuri) ha demandado al Gobierno federal por impedir que se administre los sacramentos a migrantes detenidos. En concreto, la demanda se dirige contra altos cargos del Departamento de Seguridad Nacional y contra un sheriff local.

Según la demanda, que recoge Crux, en el Centro de Detención Sainte Genevieve presuntamente a los sacerdotes solo se les permite visitar a los detenidos durante un periodo de cuatro horas los lunes y tienen que hablar con ellos a través de un cristal. Esto hace que «la atención pastoral que pueden ofrecer los sacerdotes está gravemente restringida. Y para algunos detenidos, es inexistente». 

«Actualmente se prohíbe a los sacerdotes católicos ofrecer, y a los detenidos católicos recibir, los sacramentos de la Confesión y la Comunión», algo «central para nuestra fe». Además, «a los presbíteros no se les permite celebrar Misa». La Iglesia ya pidió autorización para hacerlo, «y la prisión se negó». 

«Soy responsable de cada alma»

En la Eucaristía, «los católicos reciben la presencia real de Cristo. Privarlos de estos sacramentos les impone un daño real e inmediato». «Como obispo, soy responsable de cada alma en mi archidiócesis. Eso incluye a los que están en las prisiones», ha declarado el arzobispo, Mitchell Rozanski. 

El obispo Rozanski durante la vigilia de la beatificación de Fulton Sheen.
El obispo Rozanski durante la vigilia de la beatificación de Fulton Sheen.

Por ello, la archidiócesis reclama que se equipare el derecho a recibir visitas de un sacerdote con el que tienen los abogados y agentes consulares. «La Iglesia no pide un trato especial, solo solicita el mismo acceso que estos otros grupos». 

Esta institución tiene un contrato con el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas de Estados Unidos (ICE por sus siglas en inglés) para retener a inmigrantes irregulares detenidos por esta agencia federal.

Crux recoge asimismo declaraciones de un portavoz del Departamento de Seguridad Nacional negando las acusaciones. «Las alegaciones son falsas», ha asegurado. «Esta es una prisión de condado sin contacto, no un recinto del ICE». 

«A los detenidos se les da la oportunidad de practicar su religión», ha asegurado. «Las restricciones del condado sobre el contacto físico no significa que se estén negando los servicios religiosos. El Departamento de Seguridad Nacional ha cumplido la diligencia debida». 

Proliferación de oficinas religiosas

La demanda se produce pocas semanas después de que se supiera que el Departamento de Seguridad Nacional (equivalente a un Ministerio del Interior) había fichado a un profesor de Teología para su Oficina de Alianzas y Participación. Chad Pecknold, de la Universidad Católica de América, es su nuevo director de un departamento encargado del diálogo cultural. 

Esta organismo «lleva adelante contactos estratégicos» con todos los niveles del Gobierno y los sectores privados, académicos, comunitarios y de inspiración religiosa. Pecknold es experto en la relación entre teología y política.

Pecknold era profesor asociado de la Universidad Católica de América. Foto: CNS / Bob Roller.
Pecknold era profesor asociado de la Universidad Católica de América. Foto: CNS / Bob Roller.

Después de esta noticia, también el Secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha lanzado una oficina de asuntos religiosos en el Pentágono. En un discurso el 30 de septiembre, aseguró que esta ofrecerá «apoyo religioso de primera clase» y responderá directamente ante él. 

Asimismo, justificó su decisión afirmando que «nuestro departamento, se podría decir, se está poniendo la armadura completa de Dios. Porque mientras llevamos adelante una guerra física, todos sabemos que la batalla real es espiritual».