León XIV: «La misión de la Iglesia no es política»
El Papa dedica su catequesis semanal a la relación de la Iglesia con el mundo, y pide a los fieles «ser coherentes» con su fe
«La misión de la Iglesia se realiza también al contribuir a la construcción de la ciudad terrenal. Sin embargo, sus métodos y su finalidad no son principalmente de carácter político, sino que consisten en el testimonio de la fe y de la caridad, junto con el compromiso por la justicia, la paz, la fraternidad». Esta es parte de la catequesis que ha impartido este miércoles el Papa León XIV desde la plaza de San Pedro, durante la audiencia semanal.
Durante la catequesis, el Santo Padre retomó uno de los mensajes prominentes de la Constitución conciliar Gaudium et spes, en su cuarto capítulo, al señalar que todos, en unidad, «somos peregrinos en la tierra y con este mundo compartimos la fragilidad y la belleza», por tanto, la misión de la Iglesia en la actualidad, no se lleva a cabo alienada del mundo, sino como parte de él.
Preguntas profundas
Frente a miles de devotos, el Romano Pontífice indicó que la misión primordial de la Iglesia se centra en las preguntas más profundas de la vida: «aquellas sobre nuestro origen y nuestro destino, así como aquellas sobre el sentido del amor y del dolor».

Por tal motivo, el Pontífice destacó que, en medio de un mundo convulso por «la lógica del beneficio a toda costa y la manipulación de la información», la doctrina social de la Iglesia impulsa la promoción del bien común. «Nada desea tanto como desarrollarse libremente, en servicio de todos, bajo cualquier régimen político que reconozca los derechos fundamentales de la persona y de la familia y los imperativos del bien común».
«Adorando a Cristo, el Justo que murió por los injustos, el creyente no puede aceptar la opresión de los pequeños y de los pobres, ni tampoco aquellas estructuras injustas que perpetúan las condiciones de dependencia y de injusticia».
Ser coherentes
Uno de los «más graves errores de nuestra época» que plantea la Constitución conciliar es la separación entre «entre la fe profesada y la vida diaria». Ante tal premisa, el Santo Padre no dudó en motivar a los fieles a «cooperar con la gracia del Espíritu Santo, para que su fe sea viva y se exprese en comportamientos coherentes». Por ello, los feligreses, mediante el discernimiento de la Palabra de Dios, deben ser «testimonio vivo» de la fe cristiana.
En su saludo a los peregrinos italianos al término de la audiencia general, el Papa renueva la invitación a recitar la oración mariana «tan querida por la tradición de la Iglesia». «La conmemoración litúrgica de hoy de Nuestra Señora del Rosario me brinda la oportunidad de recordar la importancia del Santo Rosario», ha dicho. Por tanto, «los invito a rezarlo para experimentar el consuelo de nuestra Madre celestial, un refugio seguro en medio de las dificultades de la vida».