Curso de acompañamiento a sacerdotes: una mirada más amplia de la vida sacerdotal
70 sacerdotes se forman para acompañar a otros sacerdotes y tener «una mirada más amplia, de compasión, de cercanía, con una mayor capacidad de escucha»
Entre las inquietudes surgidas de CONVIVIUM, la asamblea sacerdotal del clero de Madrid realizada el pasado mes de febrero, estaba el acompañar más a los sacerdotes, que hubiera un acompañamiento más cercano. Para avanzar en ese camino, la Vicaría del Clero ha organizado un curso de acompañamiento de sacerdotes de 14 a 16 de septiembre en el Seminario Conciliar.
Sacerdotes que acompañan a otros sacerdotes
Unos 70 sacerdotes han participado de este momento formativo con el que se quiere «motivar a los sacerdotes a acompañar a otros sacerdotes», en palabras de Emilio Lavaniagos, asesor del curso. El operario diocesano resalta en primer lugar la buena respuesta, pues «si los 70 sacerdotes estuvieran dispuestos a acompañar a otros 10 cada uno, pues ya lo tienes armado».
El curso ha servido para un cuestionamiento y una apertura «a un ministerio más amplio en relación con los sacerdotes, que no se solo escucha, sino que también parta del testimonio de vida, que invite a vivir unos valores», afirma el consultor del Dicasterio para el Clero. De hecho, ve el curso como oportunidad para que los sacerdotes participantes «logren emprender este camino de acompañar».

A partir de su experiencia, fue ordenado en 1988, el sacerdote mexicano destaca algunos desafíos. En primer lugar, habla de la soledad de los curas, que «no hablan de lo que sí importa, hablamos de lo que no importa y perdemos mucho tiempo hablando de lo que no importa, y no hablamos de lo que sí importa, de nuestra vida, de nuestras necesidades, de las tensiones que vivimos, de nuestro proyecto personal». De ahí la necesidad de este acompañamiento, que puede ser personal o grupal. Lavaniegos considera una maravilla que cada sacerdote pueda «encontrar un ámbito donde tú puedas expresarte».
Aprender a acompañar
El curso ha tenido como punto de partida una especie de principios rectores del acompañamiento a los sacerdotes, para después abordar diversos temas: la cercanía, la entrevista, con un momento práctico para entrenarse en esa práctica, y un abordaje sobre lo que es el grupo sacerdotal, los grupos con los que los sacerdotes se encuentran.
Otro elemento interesante para el asesor es la variedad entre los participantes, «hay gente de todos los colores y sabores y edades». A ello se une el hecho de que, frente a las luchas ideológicas a veces presentes entre los sacerdotes, «el poder compartir algo más alto que nos convoque a todos es algo interesante».

Una mirada más amplia del sacerdocio
Participar de este curso «nos puede ayudar en una formación personal a los que estamos asistiendo, pero orientada al servicio», reconoce Víctor González Fernández. El sacerdote madrileño ve que este momento formativo «nos puede abrir la mente a ver la vida sacerdotal con una mirada más amplia, de compasión, de cercanía, con una mayor capacidad de escucha». Frente a una actitud más directiva, que afirma puede haber sido heredada, ser «más cordiales, animando a poner las cosas sobre la mesa».
En la misma línea, Iñaki Martín Errasti, resalta que el curso puede servirle para «darme cuenta de la necesidad del acompañamiento, de la necesidad que tenemos los propios sacerdotes de ser acompañados y de abrirnos a la posibilidad de ayudar a otros en este camino». Una ocasión para manifestar «el deseo de abrir ventanillas al Espíritu Santo, para poder llevar este acompañamiento a cuantos más sacerdotes mejor».