La música de estos jóvenes supera fronteras y llevó al Papa el sonido de un violín de Mozart - Alfa y Omega

La música de estos jóvenes supera fronteras y llevó al Papa el sonido de un violín de Mozart

La Ensemble Bella Música grabó en el Vaticano un concierto en el que la pequeña Shuxuan Jin, de solo 10 años, tocó con el mismo instrumento que Mozart a la misma edad

María Martínez López
Los jóvenes del Ensemble Bella Musica con León XIV durante la audiencia del pasado miércoles.
Los jóvenes del Ensemble Bella Musica con León XIV durante la audiencia del pasado miércoles. Foto: Vatican media.

Shuxuan Jin solo tiene 10 años. Este miércoles, hizo frente a un «enorme desafío» dentro de esta corta vida: tocar con un violín que utilizó el mismísimo Wolfang Amadeus Mozart a la misma edad. La muchacha, de origen chino, hizo un solo del primer movimiento del Concierto para violín en sol mayor durante la grabación de un concierto en Radio Vaticano junto con la Ensemble Bella Musica, de la que forma parte.

Y lo hizo «con una tranquilidad extraordinaria, madurez musical y alegría interior», asegura Stefan David Hummel, director artístico de este conjunto musical vinculado a la Universidad Mozarteum, de Salzburgo (Austria). El instrumento no era para ella «algo intimidatorio», sino que se enfrentó a él con «respeto y sincera curiosidad. En vez de afirmar que se «sentía como Mozart”, se puede decir que sintió una conexión directa con el joven Mozart: otro niño descubriendo el violín, el sonido y la música con asombro».

Algunos miembros del conjunto musical. La segunda por delante es  Shuxuan Jin.
Algunos miembros del conjunto musical. La segunda por delante es  Shuxuan Jin. Foto: Stefan David Hummel.

La pequeña, nacida en Shanghái y criada en Austria, también compartió con quienes la rodeaban cómo había palpado la personalidad de ese instrumento: «Cada nota se siente preciosa, viva y llena de color», expresó.

Hummel señala que, además de para Shuxuan Jin, la experiencia fue «muy conmovedora y un éxito» para todos los jóvenes que forman parte del conjunto musical. «Había mucha concentración, pero también un sentido de alegría y gratitud» por hacer música rodeados de tanta historia. «Nunca lo olvidarán».

El deleite del Papa

La Ensemble Bella Musica es un programa preuniversitario que reúne a jóvenes talentos musicales de entre 10 y 22 años. Proceden de países tan distintos como Austria, Bosnia y Herzegovina, China o Irán. También cuentan con una española, Ana Martínez González.

Como «jóvenes embajadores de los caminos europeos de Mozart», están de gira hasta el 10 de septiembre. Uno de los momentos centrales de su viaje fue la grabación del miércoles en el Vaticano, así como poder saludar esa misma mañana al Papa León XIV durante la audiencia general.

«Fue un momento profundamente emocionante para todos», asegura Hummel. Destaca la «amabilidad y apertura» del Santo Padre. El Pontífice incluso tomó en sus manos otro violín de Mozart, el Dalla Costa, que se empleó también en el concierto.

«Se notaban inmediatamente su interés y deleite», sobre todo cuando respondió afirmativamente a la pregunta de si le gustaría oírlo. La violinista Bernadette Pihusch tocó entonces un fragmento de Bach, que el Pontífice escuchó con atención.

Un momento de la grabación.
Un momento de la grabación. Foto: Stefan David Hummel.

Unidos por el «puro placer de hacer música»

Un instante «profundamente significativo» que ratificó a los miembros de la orquesta en la certeza que está en el corazón del proyecto: «La música puede crear un espacio de escucha, respeto mutuo y cercanía humana más allá del idioma, la nacionalidad y las fronteras políticas».

Para los jóvenes miembros de Ensemble Bella Musica, «este mensaje no es una idea abstracta. Es algo que viven cada día en los ensayos, en el escenario, durante los viajes y al compartir comidas y conversación». Allí experimentan que «cada uno tiene una voz individual pero nadie puede crear música solo».

«Deben escucharse, respirar juntos, reaccionar, asumir responsabilidades y dejar espacio al otro». De todo ello surge «una atmósfera de solidaridad» en la que se apoyan, animan y celebran los éxitos ajenos; además de sentir «el puro placer de hacer música juntos». Otra vivencia clave de esta formación es que «el patrimonio musical no pertenece solo a una nación sino a todos los jóvenes que se acercan a él con seriedad, amor e imaginación».

¿Mejor en un museo?

¿Tiene sentido llevar por toda Europa dos violines tan únicos como los usados por Mozart? «Normalmente, los instrumentos de esta importancia se protegen y exponen en los museos, como la Residencia de Mozart en Salzburgo», admite Hummel. En este caso, los custodia la Fundación Internacional Mozarteum, que se los ha confiado por tercera vez dentro de una colaboración «basada en la confianza, la profesionalidad y la responsabilidad compartida»..

Pero al mismo tiempo el director artístico del Ensemble Bella Musica defiende que «preservar un instrumento no significa solo conservarlo seguro detrás de un cristal. Un violín fue elaborado para hablar. Cuando se toca con responsabilidad, su sonido, personalidad e historia siguen pudiéndose oír y siendo significativas para las nuevas generaciones».

Es lo que ocurre con los miembros de la Ensemble Bella Musica. «Esos violines significan mucho para ellos. No son solo objetos históricos», sino «testigos vivientes de la vida de Mozart, de su desarrollo y su imaginación musical». Tocarlos y escucharlos, sentir cómo responden y los matices de su sonido, les recuerda a ellos y al público su precoz descubrimiento de la música y su madurez como artista en Viena.

«Tocar con cuidado no es lo opuesto a la preservación; puede ser una forma respetuosa de mantener vivo el patrimonio». Con todo, Hummel subraya que «la conservación es siempre lo primero». Ello implica que «los instrumentos se manejan siempre bajo las condiciones más estrictas, con supervisión de especialistas, un cuidado meticuloso y el mayor respeto por su fragilidad».