Israel permite volver a los 70 profesores palestinos de colegios cristianos, pero solo hasta diciembre

Israel permite volver a los 70 profesores palestinos de colegios cristianos, pero solo hasta diciembre

Los 14 centros cristianos de Jerusalén Este habían iniciado una huelga porque Israel no había renovado los permisos de entrada de sus docentes residentes en Cisjordania

María Martínez López
Miles de alumnos acuden a clase a centros cristianos en Tierra Santa. Foto: Christian Media Center.
Miles de alumnos acuden a clase a centros cristianos en Tierra Santa. Foto: Christian Media Center.

Regreso a las aulas, con un día de retraso, para 8.000 niños y 70 maestros de los colegios cristianos de Jerusalén Este. Este martes por la tarde se desconvocó la huelga que estos 14 centros, con otros privados —en total, 15.000 alumnos—, habían convocado por la negativa de Israel a renovar los permisos que necesitaban esos docentes, residentes en Cisjordania, para pasar los controles y llegar a sus puestos de trabajo. 

La solución, sin embargo, es solo hasta diciembre. Y sin un cambio sustancial, está amenazada la identidad religiosa de estas instituciones.

Tras un día de paro, las autoridades israelíes decidieron renovar los permisos. Pero solo hasta diciembre. Acto seguido, Ibrahim Faltas, vicario de la Custodia de Tierra Santa y director de las escuelas Terra Sancta confirmaba la vuelta a clase. 

«Es la segunda vez que nos hacen lo mismo. Esto es inaceptable, nuestros hijos tienen derecho a recibir educación», lamentaba a EFE Daoud Kassabry, director del colegio de los Hermanos de La Salle. En efecto, ya en septiembre de 2025 los centros protagonizaron varias semanas de huelga por la no llegada de los permisos a 171 docentes. 

Imagen de archivo de un colegio Terra Sancta. Foto: Christian Media Center.
Imagen de archivo de un colegio Terra Sancta. Foto: Christian Media Center.

Los obstáculos se multiplicaron a lo largo del curso pasado. En marzo, el Ministerio de Educación israelí envió una carta a los directores de las escuelas cristianas de Jerusalén por la que comunicaba que, en el curso 2026-2027, solo se autorizaría la contratación de profesores residentes en la ciudad y en posesión de certificados israelíes. Esto significaba que los colegios no podrían contar con docentes palestinos residentes en Cisjordania.

Además, en julio de 2025, la Comisión de Educación del Parlamento israelí había dispuesto la prohibición de contratar en las escuelas cristianas a docentes palestinos con títulos obtenidos en Cisjordania y Jerusalén Este. Alegaban que dichos títulos no cumplen los requisitos académicos exigidos para la enseñanza. Con todo, quedaban exentos los ya contratados. 

Maestros insustituibles

Kassabry explica el impacto que esta medida tiene en los centros cristianos. «Para nosotros, un profesor no se puede sustituir de la noche a la mañana», asegura en declaraciones a Ayuda a la Iglesia Necesitada. «Aportan experiencia, una comprensión de los estudiantes y una relación de confianza con las familias». 

Son irreemplazables además debido a la poca oferta de docentes cristianos en Jerusalén para una demanda tan grande como 14 centros educativos. «Necesitamos mantener el espíritu cristiano de la escuela, y para ello necesitamos a estos profesores de Belén y de Ramala», añade.

Las trabas para estos profesionales, que suponen el 60 % del personal de los centros de Jerusalén, tienen además un fuerte impacto para ellos y su entorno. «Detrás de cada permiso no renovado, hay una persona, una familia y una forma de ganarse la vida amenazada». 

Muestra de ello es Queen Casís, maestra de inglés en su colegio de los Hermanos de La Salle. «Solo le doy gracias a Dios por tener un permiso para venir al colegio», expresaba a EFE, mientras ordenaba fichas de vocabulario.

«Si no estuviera aquí hoy, no podría cobrar mi sueldo y mi familia no tendría ningún ingreso», añade la docente de Beit Yala. Teme no poder permanecer en su trabajo después de diciembre. 

Según Casís, algunos de sus compañeros habían llegado a contratar a abogados para que les abrieran casos en los juzgados israelíes y así poder ir a trabajar. «Ese es el nivel de desesperación de los trabajadores de Cisjordania». 

Incertidumbre para 2027

A pesar del fin de la huelga, tanto Kassabry como Casís expresan su miedo al no saber qué pasará a partir de diciembre. En su comunicado anunciando la huelga, la Secretaría General de las Instituciones Educativas Cristianas en Jerusalén denunciaba que «la recurrencia de tales medidas mina la estabilidad de nuestras escuelas, entorpece su habilidad para llevar a cabo su misión y afecta negativamente a los alumnos, sus familias, el personal educativo y la sociedad en general». 

Por ello, además del rápido fin de la crisis reclamaban que las trabas «cesen y no se vuelvan a producir en el futuro».