León XIV, en el estado más antiguo del mundo: No hay verdadera libertad sin libertad de conciencia
En San Marino, el Papa clama «frente a la idolatría que desgasta proyectos políticos y económicos que se presentan en nombre de la libertad, pero que son esclavos del poder»
Poco más de tres horas ha pasado León XIV en el que es el estado soberano más antiguo del mundo, la Serenísima República de San Marino. Hacía 15 años que un Pontífice no visitaba este país, dentro de la península itálica, cuya población es de unos 33.000 habitantes. El Papa ha paseado por sus calles y ha saludado a buena parte de ellos.
León XIV ha sido recibido en el Palacio Público, la sede oficial del gobierno, por los Capitanes regentes, Alice Mina e Vladimiro Selva. Los regentes son los jefes de Estado del país que se eligen de una manera singular. Son designados por el parlamento llamado Consejo Grande y General, elegidos entre sus propios miembros y solo durante seis meses. La tradición marca que pertenezcan a distintos partidos para garantizar el equilibrio institucional.

Libertad y conciencia
El Papa ha firmado en el libro de honor, ha escuchado los discursos de bienvenida de los regentes y, a continuación, ha tomado la palabra hablando de «libertas». San Marino tiene por lema «libertas», una palabra que expresa la identidad de un estado que durante años ha conservado la propia independencia. Según la tradición, San Marino llegó desde Dalmacia a la zona del monte Titano a comienzos del siglo IV. Allí habría establecido una pequeña comunidad independiente basada en ese ideal de libertad.
Así, el Pontífice ha asegurado que «no existe verdadera libertad civil sin libertad personal, es decir, sin el respeto y la promoción de la dignidad de la persona humana, de la que la libertad es un componente esencial». Una libertad que da y garantiza, Dios «cuya voz resuena en la conciencia de cada ser humano».
León XIV ha destacado que defender y promover la libertad empieza por la misma libertad de conciencia. Por eso, ha recordado a los que ha llamado «mártires de la libertad» por testimoniar «el primado de la conciencia» y ha puesto como ejemplo a santo Tomás Moro, patrón de los gobernantes y políticos. «Con admiración, expresemos nuestra solidaridad a cuantos en este momento pagan por no haber traicionado la propia conciencia», ha añadido León XIV.
Idolatría del poder
También ha explicado que la libertad se expresa en la comunión, el encuentro y el diálogo cuya fuente es el amor de Dios. «Podrá quizá parecer excesiva esta referencia teológica, pero creo que hoy es necesaria de cara a la idolatría que desgasta las raíces de los proyectos políticos y económicos que se presentan en nombre de la libertad, pero que, en realidad, son esclavos de los ídolos y del poder», ha subrayado.
Antes de concluir, el Pontífice ha querido poner de relieve el valor de los «pequeños estados» hechos «a medida de la persona» por la proximidad que los gobernantes pueden tener con los cuidadanos y sus necesidades. Ha exhortado, por tanto, a San Marino a ser «un taller de buena política» donde, respetando la laicidad del estado, la democracia también «pueda aplicar los principios de la doctrina social católica». Ha dado las gracias además a los sanmarinenses por su acogida a los refugiados ucranianos y ha asegurado que «tal sensibilidad es también fruto de la tradición cristiana de este país».

Después el Papa, ha saludado a los fieles desde el balcón, pero también a pie de calle. Porque León XIV se ha trasladado a la basílica de San Marino paseando por las calles del Titano. En el templo se ha reunido con la Iglesia local y ha venerado las reliquias del patrón y fundador del país. En su discurso el Pontífice se ha dirigido con vigor a los jóvenes. Ha recordado unas palabras de Benedicto XIV cuando visitó el país en las que les animaba a abrir el corazón porque es una ventana abierta al infinito. Les ha invitado a mantener abierta esa ventana y conservar «el anhelo de belleza, bondad y vida». Con ayuda de Dios, «vuestros sueños tendrán la fuerza para marcar la historia y transformarla». Y les ha pedido además que abracen la vocación con entusiasmo.
La libertad que solo da Cristo
El Pontífice ha dado las gracias a sacerdotes, catequistas y familias por sembrar y alimentar la fe de las nuevas generaciones. Porque «estamos convencidos de que el mayor regalo que podemos ofrecer a los hermanos y hermanas que el Señor pone en nuestro camino es ayudarlos a encontrarse con Él». De esta forma, el Papa ha indicado que es precisamente el Evangelio el camino a seguir en un mundo «herido por numerosos conflictos donde es alarmante la violencia, el aislamiento y el miedo a los demás».
Seguidamente, León XIV ha salido a la plaza de la basílica para saludar a los cientos que se habían quedado fuera del templo. De nuevo, ha querido dirigirse a los jóvenes, completamente entusiasmados con la visita del Papa. Les ha insistido en que la «verdadera libertad solo la encontramos en Jesucristo» en medio de «un mundo tan lleno de mentiras y engaños».
