Todo plan pastoral cobra relevancia cuando es asumido por aquellos a quienes es propuesto. Un desafío, dado que caminar juntos, aunque se nos llene la boca de términos que tienen que ver con sinodalidad, no siempre es visto como una necesidad.
Comunidades evangelizadoras de discípulos
Para el curso 2026-2027 la Iglesia de Madrid nos propone algunas líneas pastorales. Se busca con ellas, en una invitación a que «alcemos juntos la mirada», «generar discípulos, construir comunidad y anunciar el Evangelio». Una triple llamada que podemos decir es un ir haciendo realidad aquello a lo que el Señor envía a sus discípulos y a todos los que hoy, dado nuestra condición de bautizados, también nos llama.
Un alzar la mirada hacia Cristo, hacia nuestra diócesis, hacia nuestro alrededor y hacia quienes viven en las periferias. Uno de los grandes desafíos del ser humano y también de quienes se dicen creyentes es la amplitud de miras. Todavía más en una sociedad donde andar con orejeras para sólo ver lo que otros nos dejan ver parece que se ha convertido en algo común.
Cuando perdemos esa capacidad de ver el conjunto de la realidad nuestra capacidad de análisis mengua y el riesgo de la polarización aumenta. Ver toda la realidad y a todos los que forman parte de ella nos humaniza y nos diviniza, nos aproxima de todos los seres humanos y nos religa con el Dios en el que creemos, todavía más si profesamos la fe cristiana.
Anunciar el Evangelio con alegría
Un ser cristiano que demanda un sentimiento de «responder juntos a la llamada del Señor», como nos indica la diócesis de Madrid. Se busca con ello, «seguir configurando una Iglesia que anuncie el Evangelio con alegría, construya comunidades vivas y acompañe la vida de las personas, apoyando cuanto existe y ayudándonos a dar pasos nuevos de autenticidad».
Reparar en estas palabras es más que necesario. En una sociedad marcada por la tristeza, la depresión, las dificultades que agobian la vida de tanta gente, ser testigos de la alegría y acompañar la vida de las personas es una urgencia inaplazable. Es esta una forma de discernir lo que el Espíritu nos está pidiendo, y de hacerlo caminando junto con aquellos que peor lo pasan, con quienes sufren por diversos motivos.
En una diócesis tan diversa, las respuestas están condicionadas por las diferentes realidades que forman parte de la Iglesia local. El objetivo es evangelizar y para ello se ve necesario un proceso de continua conversión al Señor: misionera, sinodal y estructural. Previamente a ello se necesita una conversión vital para así ser una Iglesia que cuida sus raíces, fortalece su tronco y deja crecer nuevas ramas.
Pasos a ser dar
Se parte de la vocación bautismal de todo el Pueblo de Dios y su formación, la Eucaristía y la espiritualidad sinodal. De ahí surge la planificación compartida como servicio a la misión, que se concretará en los nuevos desarrollos pastorales que la Iglesia de Madrid quiere impulsar: reorganización territorial al servicio de la misión, presencia en las nuevas periferias, diálogo con la cultura y con la sociedad desde las pistas sugeridas por el papa León XIV.
Se trata de avanzar, y para ello es necesario contar con una hoja de ruta de la que haremos una mejor lectura en la medida en que seamos capaces de realizarlo juntos. Son luces que están ahí y que no podemos ignorar si queremos llevar a cabo aquello que el Señor espera de nosotros como Iglesia: que alcemos la mirada para evangelizar juntos.