Después de 1.000 días, la Guerra de Gaza no puede ser algo normal - Alfa y Omega

El 3 de julio de 2026 se cumplen mil días de la Guerra de Gaza. En la encíclica Magnifica humanitas, el papa León XIV habla de la normalización de la guerra. El texto recoge las palabras del papa Pablo VI ante la Asamblea de la ONU, donde hablaba de «conflictos de una ferocidad impresionante».

¡Nunca más la guerra!

Los más de 72.000 muertos, entre ellos 20.000 niños, y casi 172.000 heridos registrados en Gaza, son elementos que nos llevan a decir que estamos ante esa ferocidad de la que el papa Montini hablaba hace más de 60 años. Aquel 4 de octubre de 1965 decía: «¡Nunca más la guerra, nunca más la guerra!». Adelantaba en sus palabras situaciones actuales cuando señalaba que los conflictos «a menudo han afectado masivamente a las poblaciones civiles, causando víctimas inocentes, oleadas de refugiados, desestabilización social y heridas de larga duración».

Más allá de ideologías que pretenden justificar todo tipo de atrocidad, es bueno recordar, como hace León XIV en su encíclica, la necesidad de tener la conciencia de «evitar a toda costa un nuevo conflicto mundial». Francisco hablaba de manera repetida de una guerra civil en pedazos. La preocupación del actual pontífice, como ya había pasado con su predecesor, es la «rehabilitación de la guerra como instrumento de política internacional, mientras se erosionan precisamente aquellos criterios éticos que habían limitado su uso».

Narrativas polarizadas

El Papa habla de los conflictos regionales que se prolongan en el tiempo, de lo que la Guerra de Gaza constituye un claro ejemplo, mostrando una de sus causas: la expansión territorial. Junto con ello, como nos hace ver el texto pontificio, «la opinión pública se orienta y acostumbra progresivamente a narrativas mediáticas polarizadas, a menudo amplificadas por algoritmos que valoran el enfrentamiento y la oposición». 

En un contexto global de noticias falsas y manipulaciones narrativas, se van perdiendo de vista las consecuencias a largo plazo de estos conflictos. Nos dice el Papa que, en la actual coyuntura, «la paz ya no se presenta como una tarea por asumir, sino como un intervalo precario entre conflictos». Algo que le lleva a reflexionar sobre la «guerra justa», una cuestión abordada en el Consistorio del Colegio Cardenalicio los días 26 y 27 de junio pasados.

Lo que está pasando en Gaza tiene que ver con la dignidad de la persona, que es algo que va más allá de cualquier circunstancia. Allí, la cultura del poder ha enmudecido a la cultura de la fraternidad y el bien común.  Una disyuntiva que resulta clave, todavía más si nos decimos cristianos. De hecho, León XIV subraya frente al uso de la fuerza, que «la humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón», pues lo contrario, como una vez más nos muestra lo sucedido en Gaza, «siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles».

Racionalidad frente a animalidad

Y es que el uso de la fuerza sin límites nunca fue el camino a seguir. De hecho, asumir esa postura evidencia nuestra animalidad y menoscaba nuestra racionalidad, signo distintivo del ser humano. Una actitud que, por otra parte, está relacionada con una lógica económica.

Nadie debería convencerse, todavía más si somos gente de fe, de que la guerra es inevitable. La diplomacia debe hablar más alto que cualquier tipo de interés. La prevención de los conflictos tiene que ser un camino común asumido por todos. No olvidemos, como nos dice León XIV, que «el objetivo ya no es una victoria definitiva, sino la perpetuación del conflicto como fuente de poder y beneficios». Eso pasa en Gaza y de ningún modo es tolerable que alguien diga que esa guerra es normal.