La esclavitud del siglo XXI también se da en el ordenador
Miles de personas son engañadas con falsas ofertas de empleo y obligadas a estafar por internet bajo amenazas de tortura y violencia sexual
La trata de personas con fines de criminalidad forzada es el eje del Día Mundial contra la Trata de Personas, que Naciones Unidas celebra este 30 de julio. La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) ha elegido este año el lema «Atrapados detrás de la estafa» para llamar la atención sobre una modalidad de explotación en rápido crecimiento: la de miles de personas captadas con falsas ofertas de trabajo, retenidas contra su voluntad y obligadas a cometer ciberestafas para enriquecer a redes de delincuencia organizada. Durante años, la imagen de la trata de personas ha estado asociada casi exclusivamente a la explotación sexual. Sin embargo, las organizaciones internacionales y las fuerzas policiales llevan tiempo alertando de una modalidad que crece con rapidez: la trata con fines de criminalidad forzada. En este caso, las víctimas no son obligadas a prostituirse o a trabajar en condiciones de esclavitud, sino a cometer delitos. Cada vez con más frecuencia, esos delitos consisten en estafar por internet a miles de personas repartidas por todo el mundo.
La mecánica es siempre parecida. Las redes criminales publican ofertas de empleo aparentemente legítimas para trabajar en atención al cliente, informática, marketing digital o ventas. Prometen buenos salarios, alojamiento y la posibilidad de comenzar una nueva vida en países especialmente del sudeste asiático. Pero, cuando los candidatos llegan a su destino, descubren que todo era una trampa. Les retiran el pasaporte, los encierran en recintos vigilados y los obligan a trabajar hasta 15 horas diarias ejecutando fraudes en línea. Deben hacerse pasar por asesores financieros, mantener falsas relaciones sentimentales para ganarse la confianza de sus víctimas o convencerlas de invertir en plataformas inexistentes de criptomonedas. Quien no alcanza los objetivos económicos fijados por la organización se expone a palizas, privación de alimentos, torturas, violencia sexual o incluso a ser vendido a otra red.
Según el último informe de INTERPOL, esta forma de delincuencia tiene una característica especialmente perversa: produce dos tipos de víctimas. Por un lado, las personas esclavizadas para cometer las estafas; por otro, quienes terminan perdiendo sus ahorros al otro lado de la pantalla. La organización internacional insiste en que muchas de las personas que aparecen como autoras materiales de estos fraudes son, en realidad, víctimas de trata.
El fenómeno ya no puede considerarse un problema localizado en el sudeste asiático. INTERPOL señala que, hasta marzo de 2025, había identificado víctimas de trata procedentes de 66 países y advierte de que los centros de estafas se están expandiendo hacia otras regiones como África occidental, Oriente Próximo y Centroamérica. Además, alerta de que la inteligencia artificial está siendo utilizada para crear ofertas de empleo falsas más creíbles, generar identidades ficticias mediante deepfakes y perfeccionar las campañas de fraude.
El objetivo de la campaña de este año es recordar que el crimen organizado evoluciona constantemente y que la esclavitud del siglo XXI ya no siempre se desarrolla en prostíbulos o campos de trabajo. En ocasiones, sucede delante de un ordenador.