Las monjas de Sotillo, desalojadas: «Una tragedia ecológica, humana y social»
Las Agustinas de la Conversión en Sotillo de la Adrada cuentan que han sido desalojadas de su monasterio: «las llamas llevaban días aproximándose»
La madre Prado González, superiora del monasterio de las Agustinas de la Conversión en Sotillo de la Adrada (Ávila), relata que las religiosas han sido desalojadas por el incendio que afecta al valle del Tiétar. Explica que las religiosas han abandonado su monasterio, faro de espiritualidad y de conversión, y sido acogidas por unas hermanas agustinas en Talavera y expresa su preocupación por los vecinos y por la destrucción del entorno natural.
—¿Cómo están viviendo esta situación?
—Hemos tenido que desalojar el monasterio. Ha sido una decisión de todos los responsables del operativo, de la Guardia Civil, la Policía y la UME. Nosotras queríamos quedarnos un pequeño grupo, pero finalmente nos desalojaron a todas.
—¿Las llamas estaban ya muy cerca del monasterio?
—Sí, muy cerca. La situación era muy complicada y las llamas llevaban días aproximándose.
—¿También han sido desalojados los vecinos de la zona?
—Sí. En realidad, se ha desalojado prácticamente todo el valle del Tiétar: Santa María del Tiétar, Casillas, Sotillo, Mijares, Gavilanes… Han sido muchos pueblos. Solo quedaba abierta la carretera 501 para salir, y la UME y la Policía organizaron muy bien el desalojo para evitar el caos. Salimos muy despacio y de forma ordenada, y dio tiempo a evacuar los pueblos dentro del plazo que habían previsto.
«Muchísimo dolor»
—¿Dónde se encuentran ahora?
—Estamos acogidas en el convento de las Agustinas de San Ildefonso, en Talavera. Pertenecemos a la misma Orden y nos han recibido con muchísimo cariño.
—¿Y cómo están de ánimo?
—Tenemos muchísima pena. No solo por haber tenido que abandonar el monasterio, sino por todo lo que está ocurriendo. Ver cómo ha quedado destruido ese patrimonio vegetal, esa creación tan hermosa, produce muchísimo dolor. Es una tragedia ecológica, una tragedia humana y una tragedia social.

—¿Cómo está siendo la convivencia con la comunidad que os acoge?
—Muy buena. Estamos viviendo una auténtica comunión con las hermanas y nos sentimos muy acompañadas. Sobre todo, estamos rezando mucho por todas las personas que siguen allí trabajando para controlar el incendio y por nuestros vecinos, que lo están pasando muy mal.
—¿Temen que el fuego llegue finalmente al monasterio?
—No lo sabemos. Ahora mismo todos los efectivos están intentando salvar las viviendas y protegerlas. Ojalá que lo consigan.