Francia legaliza la eutanasia y la Iglesia denuncia una «grave ruptura»

Francia legaliza la eutanasia y la Iglesia denuncia una «grave ruptura»

La Asamblea Nacional dio el visto bueno definitivo a la ley que permite la eutanasia y el suicidio asistido para pacientes con enfermedades graves e incurables en fase avanzada o terminal. Los obispos advierten de que «los más pobres» podrían ser los primeros perjudicados

María Martínez López
Protesta contra la ley que legaliza la eutanasia. Foto: AFP / Dimitar Dilkoff.
Protesta contra la ley que legaliza la eutanasia. Foto: AFP / Dimitar Dilkoff.

A la tercera fue la vencida para los promotores de la muerte provocada en Francia. La Asamblea Nacional aprobó este miércoles de forma definitiva la ley que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido. El texto salió adelante con 291 votos favorables y 241 en contra. La Iglesia en el país ha expresado su rechazo por lo que considera «una grave ruptura» con «la larga tradición del cuidado» en esta nación. 

Era la tercera vez que el Congreso daba el visto bueno a la nueva norma. En las dos ocasiones anteriores fue tumbada por el Senado, de mayoría conservadora. Esta votación en tercera lectura habilitaba a la Cámara Baja para sacarla adelante. Con esta decisión, Francia se suma al grupo de países europeos que permiten la muerte provocada, entre ellos España, Bélgica, Países Bajos y Luxemburgo.

La norma que legaliza la eutanasia y el suicidio asistido será ahora examinada por el Consejo Constitucional por iniciativa del primer ministro nombrado por Macron, Sébastien Lecornu. Este ha planteado dudas respecto a algunas partes del texto, como el tiempo de reflexión del paciente (dos días).

Nada más aprobarse la ley, Macron indicó, en un mensaje en X, que «los recursos ante el Consejo Constitucional seguirán su curso conforme a los principios de nuestro Estado de derecho» y agradeció «a todos los parlamentarios que han hecho posible el debate constructivo y respetuoso».

¿Qué dice la ley que legaliza la eutanasia?

El presidente francés, Emmanuel Macron, impulsó este proyecto de ley a finales de 2024 como uno de los avances sociales de su último mandato, que acaba en mayo de 2027. Promovido por el diputado Olivier Falorni (de la izquierda independiente y alcalde de La Rochelle), el texto reconoce la eutanasia y el suicidio asistido, informa EFE.

Estas prácticas deberán ser ejercidas por el paciente, que ha de ser mayor de edad y ciudadano o residente en Francia. Si físicamente está incapacitado, la realizará un médico o enfermero. 

Aplausos tras la votación en la Asamblea Francesa. Foto: Reuters / Abdul Saboor.
Aplausos tras la votación en la Asamblea Francesa. Foto: Reuters / Abdul Saboor.

Las condiciones para solicitar la muerte provocada son sufrir enfermedades graves e incurables en fase avanzada o terminal. Estas deben estar en un proceso irreversible de deterioro de la salud y de la calidad de vida. 

Como consecuencia, deben experimentar un sufrimiento físico o psicológico que no pueda ser aliviado o que la persona considere insoportable. Con todo, no se reconoce la posibilidad de morir solo por sufrimiento psicológico, sin una patología grave subyacente.

¿Cómo será el procedimiento?

Para pedir morir, el solicitante debe tener plena capacidad de discernimiento y ser apto para manifestar su voluntad de forma libre y consciente al solicitarlo. Su petición será evaluada de forma colegial por un grupo de profesionales sanitarios. El médico dará una respuesta motivada en 15 días y, si es favorable, el paciente tendrá otros dos de reflexión para confirmar su decisión. 

Esta es precisamente una de las cuestiones del texto que legaliza la eutanasia que tendrá que dirimir el Consejo Constitucional. También deberá pronunciarse sobre los casos de adultos bajo tutela o protección judicial. Una tercera consulta va dirigida a la objeción de conciencia y la situación de los centros sanitarios que rechazan la eutanasia.

Obispos: impactará en «los más pobres»

La Conferencia Episcopal Francesa calificó de «grave ruptura en la historia de nuestro país» la aprobación de la eutanasia y el suicidio asistido. En un comunicado, señala que la elección de provocar la muerte «rompe con la larga tradición del cuidado cuya vocación es aliviar el sufrimiento y acompañar a cada persona hasta el final natural de su vida».

El documento de los obispos lamenta que «los desafíos políticos, ideológicos y probablemente incluso económicos» han dificultado el «debate sereno, ilustrado y respetuoso» prometido por el presidente galo. «Una cuestión tan esencial para nuestro pacto social merecía que se consideraran plenamente las consecuencias humanas, médicas, éticas y sociales de la eutanasia y el suicidio asistido», continúa.

Resultados de la votación. Foto: Reuters / Abdul Saboor.
Resultados de la votación. Foto: Reuters / Abdul Saboor.

Los obispos pronostican que la nueva ley cambiará «nuestra relación con la vulnerabilidad, la vejez, la discapacidad o la enfermedad». Asimismo, adelantan que «el vínculo de confianza entre las generaciones, pero también entre los cuidadores, los pacientes y sus familias, se degradará». Y «la visión de la sociedad sobre la fragilidad se verá dañada». 

En particular, señalan que «los más pobres corren el riesgo de ser los primeros en pagar el precio: al no querer ser una carga para sus hijos o nietos», al enfrentarse a situaciones de vulnerabilidad «podrían sentirse empujadas a irse». La Conferencia Episcopal advierte además de que «la experiencia de otros países muestra que los criterios de acceso a la ayuda a la muerte se siguen ampliando, en detrimento de los cuidados paliativos».

Piden a los centros católicos que no la apliquen

Más allá de sus críticas, el comunicado señala que la aprobación de la eutanasia «nos llama a un compromiso renovado» para «dar testimonio de que es posible otro camino, el de una presencia fiel y un acompañamiento atento» que alivien el sufrimiento «sin abandonar nunca a nadie». Los obispos dan las gracias a quienes sirven a personas enfermas, con discapacidad o al final de la vida. 

Por otro lado, piden a los centros católicos a prestar «la indispensable atención ética al respeto de los valores humanos fundamentales, absteniéndose de comportamientos claramente ilícitos desde un punto de vista moral». Para que esta ética se respete, anuncian que seguirán con atención la consulta al Consejo Constitucional. Y, de forma más amplia, se comprometen a que «los católicos de Francia seguirán, con muchos otros hombres y mujeres de buena voluntad, creyentes o no, sirviendo a la vida».