Los motivos de nuestra oración - Alfa y Omega

Lo que nos lleva a rezar es tan importante como el hecho de hacerlo. Al respecto, es interesante lo que ha dicho en estos últimos días alguien que se ha convertido en un semi héroe nacional. Luis de la Fuente lo será por completo si el próximo domingo 19 de julio España consigue ganar el Mundial.

Rezo todos los días

Ante la pregunta sobre si estaba rezando mucho en una rueda de prensa previa al partido de semifinales, el seleccionador español respondía: «Rezo todos los días, no le pido ningún resultado. No para que me ayude»

Luis de la Fuente ha expresado repetidas veces que es católico, un testimonio de fe que a algunos les sorprende, pero ante el que él exige, como mínimo, respeto. Pero, si cabe, es más importante como el seleccionador entiende ese ser cristiano. Lejos de una visión mágica de Dios, que nos lleva a verle como aquel que resuelve nuestros problemas, le pide salud y poder seguir peleando.

No podemos pretender que Dios justifique nuestra desidia. De hecho, hay un dicho que afirma que «a Dios rogando y con el mazo dando». Más que resolver nuestros problemas o hacer realidad nuestros deseos, De la Fuente testifica que siente la presencia de Dios como aquel que acompaña, alienta y nos da luz y fuerza para seguir peleando.

La virtud de la sensatez

La sensatez es una virtud, y en el actual seleccionador muchos vemos que ese modo de ser forma parte de su personalidad. Un ser sensato que debe acompañar nuestra vida en todo momento y circunstancia, también en lo que se refiere a la vivencia de la fe y a nuestro modo de relacionarnos con Dios a través de la oración.

Del mismo modo que, si España llega a ser campeona, Luis de la Fuente agradecerá a Dios por ello, sabemos que, si no llegase el caso, no se enfadaría con Él o le reprocharía nada. Ser testigos de eso puede ayudar a otros a reconocer el verdadero rostro de Dios. Un Dios siempre presente, pero no determinista, mucho menos en el resultado de un partido de fútbol, tampoco la final de un Mundial.