MSF denuncia que los ataques rusos contra hospitales ucranianos siguen «un patrón»
Señala que «son demasiado sistemáticos y frecuentes. Los bombardeos con «drones de precisión» a ambulancias y médicos bien identificados «no son coincidencia»
Médicos Sin Fronteras (MSF) denuncia que los ataques rusos contra hospitales, ambulancias y personal sanitario en Ucrania responden a un «patrón» que «parece constituir una estrategia deliberada para destruir el sistema sanitario y castigar colectivamente a la población». La organización presenta estas conclusiones en el informe No Safe Place to Heal (No hay ningún lugar seguro para curarse), publicado cuando se cumplen diez años de la aprobación de la Resolución 2286 del Consejo de Seguridad de la ONU sobre la protección de la asistencia sanitaria en conflictos armados.

Entre abril de 2022 y diciembre de 2025, MSF ha documentado más de 20 ataques contra instalaciones médicas en las que desarrollaba actividades. Cuatro hospitales en los que trabajaba quedaron completamente destruidos, siete bases de ambulancias tuvieron que ser abandonadas y la organización perdió el acceso a más de 80 localidades de seis regiones donde prestaba atención primaria mediante clínicas móviles. Paralelamente, la Organización Mundial de la Salud registró 2.811 ataques contra la atención sanitaria desde febrero de 2022, mientras que el Ministerio de Sanidad ucraniano cifra en más de 2.500 las instalaciones médicas dañadas o destruidas, de las que 327 quedaron completamente arrasadas.
Hospitales, ambulancias y médicos en la diana
«Estos ataques son demasiado sistemáticos, demasiado frecuentes y demasiado precisos», protesta Robin Meldrum, coordinador de MSF en Ucrania. A su juicio «cuando los hospitales son alcanzados repetidamente, las ambulancias son blanco de drones de precisión y se asesina a personal sanitario mientras se dirige a entregar medicamentos en vehículos identificados, esto no es una coincidencia». Y resume que «detrás de los patrones hay una intención».

La organización advierte de que esta situación ha agravado el acceso a la atención médica. Una encuesta realizada por MSF a 187 civiles de zonas próximas al frente revela que quienes podían acceder a asistencia sanitaria «siempre» o «la mayor parte del tiempo» han pasado del 72 % antes de la intensificación de la guerra al 35 % actual. En cambio, quienes solo consiguen atención «rara vez» o «nunca» han aumentado del 7 % al 35 %, lo que provoca retrasos en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares, diabetes o epilepsia que pueden resultar mortales.
Ante esta situación, MSF insta a todas las partes a respetar el Derecho Internacional Humanitario, pide a los Estados con influencia sobre Rusia que exijan el fin de los ataques contra la atención sanitaria y reclama al Consejo de Seguridad de la ONU que investigue y denuncie públicamente estas agresiones.