El fenómeno viral del hermano de Lamine Yamal reabre el debate sobre la exposición de los menores en redes - Alfa y Omega

El fenómeno viral del hermano de Lamine Yamal reabre el debate sobre la exposición de los menores en redes

Un artículo publicado en The Conversation analiza el llamado «sharenting institucional» a raíz de la difusión masiva de imágenes del pequeño Keyne durante el Mundial de fútbol

Redacción
Foto: Magnific.

El fenómeno viral protagonizado por el hermano pequeño de Lamine Yamal durante el Mundial 2026 ha reabierto el debate sobre los límites de la exposición pública de los menores. Un análisis publicado en The Conversation advierte de que el caso ilustra una nueva forma de «sharenting institucional»  —que va más allá de la práctica de los padres de compartir imágenes de sus hijos en internet—; es decir, la difusión masiva de la imagen de un niño no solo por su familia, sino también por instituciones, medios de comunicación y marcas.

Keyne, de apenas 3 años, se convirtió en uno de los rostros más populares del campeonato después de que las cámaras captaran sus espontáneas celebraciones en la grada durante los partidos de la selección española. Su imagen fue reutilizada por la Embajada de España en Londres para felicitar a la Roja en su perfil de la red social X (llegó a alcanzar en las primeras horas más de un millón de reproducciones, 3.000 compartidos y 51.000 me gusta) y dio pie a memes, montajes, vídeos virales y miles de publicaciones más, amplificadas por medios de comunicación, perfiles oficiales y empresas.

Según el análisis, este tipo de exposición plantea interrogantes sobre el derecho a la intimidad y a la propia imagen de los menores. Aunque las publicaciones tengan un tono humorístico o afectuoso, recuerdan que los niños no pueden comprender plenamente las consecuencias de una huella digital que puede acompañarlos durante toda su vida.

El caso de Álvaro Muñoz

De hecho, el caso de Keyne no es el primero que invita a reflexionar sobre las consecuencias de convertir a un niño en un fenómeno viral. En los últimos días ha vuelto a la actualidad Álvaro Muñoz, conocido como el «niño de la piscina» de Teruel, cuya entrevista en una televisión autonómica cuando tenía 12 años se convirtió años después en uno de los memes más difundidos de internet. Aquella exposición marcó su adolescencia: sufrió acoso, amenazas, agresiones y la difusión de sus datos personales, según ha relatado recientemente en televisión.

Hoy, con 27 años, Álvaro ha anunciado que ingresará en el seminario de la diócesis de Teruel para iniciar su formación sacerdotal. En diversas entrevistas ha explicado que encontró en la parroquia, en el acompañamiento de su párroco y en la fe el apoyo necesario para rehacer su vida.

Protección de la infancia en el entorno digital

El debate sobre el sharenting no es nuevo. En una entrevista concedida a Alfa y Omega el pasado año, Diana Díaz, directora de las líneas de ayuda de la Fundación ANAR, advertía de que el principal riesgo comienza en el mismo momento en que una imagen de un menor se publica en internet. «Cuando publicamos fotos de nuestros hijos, perdemos el control sobre ellas», señalaba. La experta recordaba que una simple fotografía puede revelar información sobre el colegio, los lugares que frecuenta el niño o sus rutinas diarias, además de quedar expuesta a capturas de pantalla, reenvíos o usos ajenos a la voluntad de la familia.

Díaz alertaba también de que la huella digital puede tener consecuencias años después. Desde casos de acoso escolar por imágenes compartidas por los propios padres hasta la imposibilidad de controlar dónde terminan esos contenidos. «El menor tiene derecho a la intimidad y al olvido digital», subrayaba en la entrevista, en la que insistía en que la protección de la infancia debe situarse por encima del deseo de compartir momentos familiares en las redes sociales.