Restaurado y abierto al público el taller donde Gaudí diseñó la Sagrada Familia
En 1936 sufrió un incendio en el que se destruyeron muchos de sus planos y maquetas, pero las fotografías conservadas han permitido reproducirlo
Según ha revelado este lunes La Vanguardia, la basílica de la Sagrada Familia ha recuperado una parte del histórico taller donde trabajó Antonio Gaudí gracias a las fotografías conservadas del espacio y a los escasos elementos que sobrevivieron al incendio de 1936.
De acuerdo con el periódico catalán, la planta baja se destinó a servicios parroquiales, mientras que la primera acogía los talleres y almacenes. En 1906 se añadió un pequeño oratorio —el edículo— que se conserva prácticamente intacto y cuya cubierta luce las iniciales de Jesús, María y José.
Ganó altura con los años
El arquitecto diseñó paredes acristaladas y una cubierta móvil, como un mecanismo de compuertas, que permitía abrir completamente el espacio para trabajar con luz natural. Con el avance de las obras, el taller fue ampliándose e incluso ganó altura para albergar las grandes maquetas de la nave principal.

El incendio de 1936 destruyó casi todo el contenido del obrador: planos, documentos y el almacén de esculturas. Sin embargo, las fotografías históricas han permitido reproducir los elementos originales. Hoy vuelven junto a cuerdas, herramientas, libros, conchas marinas, ramos secos y hasta la reproducción de la maqueta del remate de una de las torres campanario de la fachada del Nacimiento, probablemente la de san Bernabé, la única que Gaudí llegó a contemplar terminada.
Se conserva la piedra para las donaciones
La restauración también ha respetado la parte conservada del edificio original. En ese primer piso se encontraban las mesas de trabajo del arquitecto y de sus colaboradores, además del pequeño dormitorio donde residió al final de su vida.

El espacio tendrá un uso divulgativo, aunque con un aforo reducido. La rehabilitación también reorganiza el acceso parroquial por la calle Provença y conserva un singular testimonio de los orígenes del templo: la piedra donde los fieles depositaban sus donativos bajo la inscripción «Limosnas para la continuación de las obras».
El cardenal Joan José Omella hizo pública este sábado en una Misa en la Sagrada Familia una carta que León XIV le envió el 15 de junio, pocos días después de su viaje apostólico a Barcelona. En la misiva, el Pontífice anima a los fieles de la archidiócesis a que «alcen la mirada para adorar, amar y servir a Jesucristo» y ruega que el Señor «los guíe por caminos de paz hacia la Patria celestial». León XIV tiene un «grato recuerdo» de su estancia en la capital catalana y agradece «la labor y todo el esfuerzo realizado» para preparar la visita.
Asimismo, pide que su gratitud se haga extensiva al arzobispo emérito Lluís Martínez Sistach, a los obispos auxiliares, al comité organizador y a todos los fieles, «a quienes recuerda con afecto paterno». El Papa concluye invocando la intercesión de la Virgen de la Merced sobre «toda esta Iglesia particular» e impartiendo «de corazón» la bendición apostólica.