Los empleados del Vaticano se moverán en Topolino para reducir la huella del CO2
Hasta 20 coches eléctricos de este modelo de Fiat ya circulan por el Estado de la Ciudad del Vaticano, a los que se sumarán 10 vehículos del modelo Tris. El objetivo es que en 2030 toda la flota vaticana sea eléctrica
El fabricante de automóviles italiano Fiat va a entregar 30 vehículos eléctricos al Vaticano diseñados para cubrir las necesidades diarias de movilidad de los empleados de la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano.
La idea es que los trabajadores del Governatorato puedan utilizar los coches para sus operaciones y actividades internas, y contribuir así a «una movilidad más eficiente, práctica y de bajo impacto ambiental», ha explicado la firma italiana.
La introducción de esta flota totalmente eléctrica se ajusta a la estrategia medioambiental promovida por la Gobernación del Estado de la Ciudad del Vaticano, que en 2023 puso en marcha un programa de desarrollo de la movilidad sostenible, denominado «Conversión Ecológica 2030», destinado a reducir la huella de CO2 de su flota de vehículos.

Este proceso de descarbonización tiene como objetivo lograr una flota con cero emisiones para finales de la década.
Los primeros 20 vehículos, del modelo Topolino, se entregaron el pasado martes 30 de junio en la explanada situada frente al Palacio de la Gobernación. Estuvieron presentes el arzobispo Emilio Nappa y el abogado Giuseppe Puglisi-Alibrandi, ambos secretarios generales de la Gobernación, y Olivier François, director ejecutivo de FiatT y director de Marketing de Stellantis. La flota completa incluirá otros 10 vehículos del modelo Tris.
Un programa de conversión ecológica más allá del Topolino
El programa «Conversión Ecológica 2030» se firmó en el año 2023 y no solo se centra en el ámbito de la movilidad sostenible. También contempla «alcanzar la neutralidad climática a través del uso responsable de los recursos naturales, la ejecución de proyectos de eficiencia energética y la modernización de nuestros activos tecnológicos». Asimismo, promete la «diversificación y adquisición de productos energéticos más limpios o alternativos para el transporte, la eliminación de residuos y el desarrollo de futuros proyectos concretos de reforestación».
Tras su firma, el Governatorato del Estado de la Ciudad del Vaticano presumió de colocarse «entre los primeros Estados del mundo en perseguir proyectos de sostenibilidad buscando soluciones innovadoras y sostenibles que ayudarán a cambiar el modo de trabajar cuidando de la Casa Común».
