Notre Dame inicia la fase final de su restauración y busca 130 millones para concluir las obras
La catedral de Notre Dame de París acometerá entre 2027 y 2033 la última fase de su restauración. El proyecto incluye el gran rosetón occidental y una campaña internacional para recaudar 130 millones de euros
La catedral de Notre Dame, considerada una de las grandes obras maestras del gótico y uno de los templos más visitados del mundo, recibe cada año alrededor de doce millones de visitantes entre peregrinos y turistas. El incendio del 15 de abril de 2019 conmocionó a millones de personas y dio lugar a una movilización internacional sin precedentes para financiar su reconstrucción.
Siete años después, aunque el templo ha recuperado el culto, la restauración todavía no ha concluido. Aunque el templo reabrió al culto en diciembre de 2024, las autoridades francesas han anunciado una última gran fase de obras que se desarrollará entre 2027 y 2033 y que exigirá una nueva campaña internacional de mecenazgo para recaudar 130 millones de euros.
El programa contará con un presupuesto total de 150 millones de euros. De esa cantidad, unos 20 millones ya están garantizados, mientras que el resto deberá obtenerse mediante aportaciones de particulares, empresas e instituciones, siguiendo el modelo que permitió financiar la reconstrucción tras el devastador incendio del 15 de abril de 2019.
«Nuestro objetivo es completar definitivamente la restauración de la catedral», explicó Philippe Jost, presidente del organismo público Rebâtir Notre-Dame de Paris, durante la presentación del proyecto. El plan contempla una docena de intervenciones destinadas tanto a reparar los efectos del incendio como a restaurar elementos históricos cuyo deterioro era anterior a la catástrofe.
El gran rosetón occidental, la intervención más emblemática
La actuación más destacada será la restauración integral del gran rosetón occidental, una de las joyas del arte gótico europeo. La vidriera, realizada en el siglo XIII, no ha sido objeto de una restauración completa desde la llevada a cabo por Eugène Viollet-le-Duc en el siglo XIX.
Las obras también incluirán la recuperación de las fachadas del transepto norte, varias esculturas medievales y otros elementos arquitectónicos afectados por el paso del tiempo. Según los responsables del proyecto, estas intervenciones permitirán garantizar la conservación del monumento durante las próximas décadas y completar trabajos que no pudieron abordarse en la primera fase de reconstrucción.

Una catedral abierta al culto, pero todavía en restauración
La reapertura de Notre Dame en diciembre de 2024 simbolizó el cumplimiento del compromiso adquirido por las autoridades francesas de devolver la catedral al culto en un plazo de cinco años. Desde entonces, el templo ha recuperado su intensa vida litúrgica y vuelve a recibir diariamente a miles de peregrinos y visitantes.
Sin embargo, el incendio también puso de manifiesto problemas estructurales y de conservación que afectaban desde hacía décadas a un edificio con más de ocho siglos de historia. La nueva fase pretende, por ello, ir más allá de la reconstrucción de los daños provocados por el fuego y culminar una restauración integral del monumento.
La reapertura al culto, celebrada en diciembre de 2024 con una solemne ceremonia que marcó el regreso de la vida litúrgica ordinaria a la catedral, supuso uno de los hitos culturales y religiosos más relevantes de los últimos años en Europa.
La campaña de donaciones aspira a reactivar la movilización internacional que siguió al incendio de 2019. Entonces se comprometieron cerca de 1.000 millones de euros, una cifra que permitió financiar la reconstrucción y generar un remanente destinado a futuras actuaciones de conservación.
Continúa la polémica por las nuevas vidrieras
El anuncio de esta última fase de obras no altera, por el momento, otro de los debates que rodean a Notre Dame: el proyecto impulsado por el presidente francés, Emmanuel Macron, para sustituir seis vidrieras del siglo XIX diseñadas por Viollet-le-Duc por nuevas creaciones contemporáneas de la artista Claire Tabouret.
La iniciativa sigue pendiente de varios recursos judiciales promovidos por asociaciones de defensa del patrimonio. Estas sostienen que las vidrieras históricas sobrevivieron al incendio sin daños relevantes y que, por tanto, no existe una justificación patrimonial suficiente para reemplazarlas.
El debate ha enfrentado a especialistas en conservación, responsables políticos y representantes del mundo cultural desde que el proyecto fue anunciado.