Los voluntarios en IFEMA ayudan «no con lo que nos sobra  sino con lo mejor de nosotros» - Alfa y Omega

Los voluntarios en IFEMA ayudan «no con lo que nos sobra  sino con lo mejor de nosotros»

Quienes dieron su tiempo explican al Papa en la Feria de Madrid que «cuando te das tú, lo mejor de ti no se gasta: crece»

Rodrigo Moreno Quicios
Foto: Marcos Nogales.

«Todos estos meses de servir en la preparación de la visita del Papa lo he enfocado como un regalo que me hacía la Iglesia», ha asegurado Mercedes Rodríguez Loeb, voluntaria, durante el encuentro final de León XIV en el Pabellón 3 de IFEMA antes de volar a Barcelona. Según esta madrileña, «no me lo enfocaba como hacer algo para el Papa, sino que siempre era la Iglesia la que estaba en el corazón». Pues esa misma Iglesia «ha estado sosteniéndome en mis peores momentos» y «se ha alegrado en los mejores». Y en esa Iglesia «he descubierto la Vida» y «se me ha regalado Cristo».

Según Loeb, los actos en los que se ha involucrado solían tener «la fase creativa y la operativa». Su objetivo en la primera era «que cada persona que acudiese tuviese un encuentro con la Iglesia, que se supiese Iglesia, y con Cristo Eucaristía». Y, en la segunda, «cuidar el tesoro que se me ha dado» para que «en cada momento hubiese Verdad y Belleza». Con sencillez, ha reconocido que «mentiría si dijese que todo ha sido sencillo» porque «preparar un momento así implica muchas reuniones y conversaciones con personas que piensan diferente a ti». Pero ha reivindicado que «siempre ha habido bondad».

Esta voluntaria ha confesado que «estos meses han sido una escuela de humildad» en los que se repetía a sí misma una oración: «Lo que doy a la Iglesia no es más que una ínfima restitución del don que se me ha dado: Cristo». Por tanto, se ha mostrado muy «agradecida porque en todo momento me he sabido muy acompañada por Dios, tanto directamente como a través de las personas que me ha puesto a mi lado». Y ha revelado que, «cuando empecé en esto una persona me dijo que, si esto no nos hacía más santos y nos acercaba más a Dios, que lo dejásemos». Ella cree que lo ha conseguido y ha celebrado «qué gusto poder llegar a este momento con la tranquilidad de que en todo ha estado Dios acompañando y sosteniendo».

Lo mejor no se gasta

El segundo testimonio ha sido del padre de familia Nuño Adam Castrillo. Se ha preguntado «por qué somos voluntarios» y ha reconocido que «llevo días dándole vueltas y no encuentro una respuesta del todo racional». En gran parte porque «no esperamos nada a cambio». Pero sí que tienen «una certeza callada: la de saber que estás haciendo lo correcto», que ha definido como «una llamada que se escucha en el corazón, y a la que, simplemente, dices que sí».

Castrillo ha narrado que «como cristiano, aprendes a no apagar esa voz» y que «la entrega no se justifica: se vive». Con su mujer y sus ocho hijos, «intentamos vivir la entrega a los demás, aprendiendo cada día». Por tanto, «cuando asumí la responsabilidad de desarrollar la plataforma de voluntarios, lo viví como mucho más que un proyecto técnico». Ha celebrado que «buscábamos 10.000 personas y se han apuntado más de 17.000».

Él ha visto «sus fotos, su mirada y su ilusión». Y, cuando en su trabajo le han visto cansado, «he sabido decir con orgullo: “Estoy de voluntario en la visita del Papa”». Un testimonio directo que «en sí mismo, ya es evangelizar». Sobre todo cuando se hace «en alto, sin disimular, en una época que muchas veces empuja a lo contrario».

Este padre de ocho ha animado a entregarse «no con lo que nos sobra —un rato libre, algo de dinero— sino con lo mejor de nosotros». Ha presumido de que «aquí tenemos voluntarios con muchísima experiencia: en seguridad, en protocolo, en logística, en sanidad, en mil oficios», pero lo más relevante es que «han venido a poner su tiempo bueno y su talento al servicio de esto». Ha reivindicado que «cuando das lo mejor que tienes, cuando te das tú, el que recibe lo nota; y tú también, porque descubres que lo mejor de ti no se gasta al darlo: crece».

Por último, ha dado las gracias al Papa «por venir hasta aquí y estar con nosotros estos días». A los voluntarios «por decir que sí, por escuchar y por dar testimonio con vuestra vida, servicio y entrega». Y a Dios le ha pedido: «Ayúdanos a decir siempre que sí».