El Papa descube que «quien está en Madrid es de Madrid» al conocer a los protagonistas del CEDIA - Alfa y Omega

El Papa descube que «quien está en Madrid es de Madrid» al conocer a los protagonistas del CEDIA

Compara la archidiócesis con el portal de Belén por cómo en él los últimos son los protagonistas

Rodrigo Moreno Quicios
El Papa entra en el patio del CEDIA 24 horas. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

«Si estás en Madrid eres de Madrid», ha explicado el cardenal José Cobo, arzobispo de Madrid, al recibir a León XIV en el CEDIA 24 horas en la tarde de este sábado. Este recurso de Cáritas para personas sin hogar atiende a más de 2.500 personas al año y ha sido la primera parada del Papa durante su visita a España más allá de los saludos protocolarios propios de cada viaje apostólico.

El cardenal Cobo ha explicado al Pontífice que en este recurso entre barrios humildes «se ha ido tejiendo una comunidad cristiana formada por generaciones llegadas de muchos lugares». Por tanto, al visitar el centro, «hoy usted entra en Madrid por una puerta singular: pequeña en apariencia, pero inmensa en misericordia».

El cardenal José Cobo da la bienevenida al Papa. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

José Cobo ha trazado la metáfora de que el CEDIA 24 horas «tiene algo de Belén» porque es «un rincón humilde por donde Dios quiso entrar en el mundo». Se ha referido con cariño a la parroquia anexa, la Crucifixión del Señor, llamándola «la Cruci» y ha destacado que se ubica «en una encrucijada de barrios» muy humildes que «saben a vida sencilla, a esfuerzo cotidiano y a una Iglesia encarnada en lo concreto de cada día».

Después, el arzobispo de Madrid ha hecho referencia al lema de la visita, Alzad la mirada, desgranando que «queremos hacerlo sin despegar los pies de la tierra», esto es, «con los pies firmes en el barro y en las calles donde tantas personas siguen buscando vivienda, trabajo digno, compañía y esperanza».

Banderas de países, regiones y vírgenes alrededor del CEDIA. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

Los verdaderos protagonistas

Luis Hernández, el director del centro ha agradecido a al Papa este «gesto evangélico» al lograr que «los últimos sean hoy los primeros». Según ha explicado a León XIV, por este recurso pasan al año 2.500 personas que «son mujeres y hombres atravesados por las heridas de la calle». Los hay de muchos tipos: «Descartados, sin papeles, sin oportunidades de trabajo o sin residencia, con frecuencia con problemas de salud mental, adiciones y sin redes de apoyo de ningún tipo».

Hernández ha aclarado que los protagonistas de este encuentro «vienen de diversos proyectos», también de «lucha contra la trata, acogida a personas migrantes o apoyo a madres gestantes» entre otros. «Todos nosotros, impulsados por la fuerza de Espíritu, nos implicamos en el encuentro con ellos, cuidamos de la vulnerabilidad e iniciamos procesos que rompan el círculo de la pobreza y exclusión», ha explicado el director del CEDIA.

Luis Hernández, a la izquierda, dirige el CEDIA 24 horas de Cáritas Madrid. Foto: J.J. Guillén / EFE

Igualmente ha sido tajante al denunciar que «las historias de vida que comparten nos muestran con toda su crudeza el sufrimiento humano y las injusticias que se cometen en nuestra sociedad». Tal y como ha asegurado, aquí «nos esforzamos por mitigar estas situaciones, dar voz a los que no la tienen y visibilizar a los invisibles». Pues, en definitiva, «trabajamos por el Reino de Dios y su justicia y la protección efectiva de los derechos humanos».

Por último, Luis Hernández ha reivindicado que «las personas que acompañamos son los auténticos héroes de esta historia» porque, «con su esfuerzo, su valentía y perseverancia avanzan hacia la inclusión social». Y aunque es cierto que «la Iglesia les da un apoyo no pequeño», en realidad  «ellos son los auténticos protagonistas de la acción y nos ayudan a alzar la mirada y ver la realidad con los ojos del amor y con esperanza».

200 personas esperaban al Papa en el patio de la parroquia de la Crucifixión del Señor. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

Niurka, Khadry y Alicia

Tras esta calurosa bienvenida, ha llegado el turno de los testimonios. La primera en hablar ha sido Niurka. Tiene 33 años es abogada y llegó a España desde Cuba. Llegó a Madrid «hace poco menos de un año sola, embarazada de mis hijos y sin saber cómo iba a salir adelante». Esta migrante ha confesado cómo «tenía mucho miedo, pero la Iglesia me acogió». En concreto, sucedió en el Hogar Santa Bárbara, donde «encontré una familia».

Sin embargo, «gracias a las religiosas, a las personas voluntarias y a las educadoras que me han acompañado cada día, aprendí que no estaba sola». En este recurso de la archidiócesis «nacieron Ares y Atenea» y «aquí recibieron el Bautismo». Como resultado, «hoy miro a mis hijos y sé que podemos tener un futuro».

Niurka es cubana y llegó a Madrid embarazada de dos niños que le ha presentado al Papa. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

Niurka ha reconocido que, tras cruzar el Atlántico, «estamos lejos de nuestra familia, pero tenemos una comunidad que nos sostiene». Y ha entregado al Papa un lazo con los nombres de sus pequeños «como los que se ponen al nacer en los hospitales». Según esta cubana, este regalo «representa sus vidas, que salieron adelante en un momento muy difícil, gracias a la acogida y al cuidado recibido». Y ha dado las gracias a todos aquellos que «creyeron en mí» porque «hoy tenemos esperanza».

La segunda persona que ha dado su testimonio ha sido Khadry. Él llegó a España desde Senegal en 2020 en plena pandemia de la COVID-19. Entonces «me sentía perdido» porque «había dejado todo atrás y no sabía por dónde empezar». En ese momento «me sentía solo, pero encontré personas que me acogieron sin preguntarme nada, que me miraron con respeto y me hicieron sentir que mi vida importaba».

Como resultado, «poco a poco empecé a confiar, a levantarme, a creer que podía salir adelante» y, de hecho, «hoy tengo trabajo y he podido empezar una nueva etapa». Khadry ha asegurado que «Dios ha estado guiando mis pasos» y su deseo actual es «poder volver unos días a mi país, abrazar a mi familia y compartir con ellos cómo estoy, porque para mi familia tampoco ha sido fácil». Del mismo modo, este senegalés quiere «ser ejemplo para otras personas que están pasando por lo mismo, porque sé cómo se sienten». Para simbolizarlo ha hecho entrega de una réplica de su tarjeta de residencia que «representa mucho tiempo de espera y de esfuerzo, pero también una vida que vuelve a ponerse en pie». Y ha dado gracias a quienes acogen porque «cuando una persona es acogida, descubre que nunca deja de tener un lugar en el mundo».

Khadry llegó a Madrid de Senegal en plena pandemia. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

Por último, Alicia, una voluntaria del proyecto Esperanza de las Adoratrices contra la trata de personas, se ha acercado al Papa «en nombre de tantas personas voluntarias de la Pastoral Social de la diócesis en Madrid que vivimos nuestra misión como un servicio humilde a la Iglesia y a las personas más vulnerables».

Según sus palabras, «acompañar es para nosotros una forma concreta de anunciar el Evangelio», pues supone «estar cerca, escuchar, cuidar y reconocer la dignidad sagrada de cada persona». Y haciendo referencia a Moisés, que se descalzó ante tierra sagrada, ha regalado a León XIV unas sandalias «como signo de respeto, de servicio y de tantos caminos compartidos junto a quienes más sufren».

Después, Niña Pastori ha cantado para el Papa Incomparable. Ha sido un momento que ha trazado un paralelismo con aquel 2003 en el que esta cantaora también mostró su arte a Juan Pablo II.

Niña Pastori canta para el Papa. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

León XIV ha comenzado su discurso retomando las palabras de bienvenida del cardenal Cobo: «Quien está en Madrid es de Madrid». Y ha señalado que el CEDIA 24 horas es una casa «donde nadie se queda solo». Según el Papa, este recurso de Cáritas «recorre el camino del Evangelio siguiendo las huellas de Jesús». ha recordado que «el Hijo de Dios se hizo hombre no solo para sanar nuestras enfermedades y miserias, sino para hacerlas suyas». Y se ha hecho eco de la letra de la canción de Niña Pastori, que decía «en cada sueño te busqué y ninguno fue en balde».

Después ha recordado todos y cada uno de los testimonios que había escuchado. Como el de Niurka, que ha dado a sus dos hijos «la vida, su amor de madre, la gracia del Bautismo y la promesa de un futuro feliz». O el de Khadri, quien «ha recuperado las ganas no solo de seguir adelante, sino también de servir a su vez de apoyo a otros». O el de la voluntaria Alicia, que gracias a Proyecto Esperanza ayuda «a tantas mujeres a recuperar la dignidad».

El Papa lee su discurso. Foto: Rodrigo Moreno Quicios

Recogiendo las palabras del cardenal José Cobo –que comparaba el CEDIA con Belén– el Pontífice ha destacado que «Madrid es también famosa por los belenes que la adornan en la época de Navidad». Y ha explicado que las luces típicas de ese tiempo litúrgico «las llevamos dentro, con nosotros» al participar en iniciativas como «este belén sencillo y acogedor que vosotros seguís preparando cada día» Por último, León XIV ha citado al Papa Francisco, quien animaba a mirar a los ojos y tocar la mano de las personas a las que se les da limosna.