Cobo en Herrera en COPE: «El Papa viene a ver los puentes que la Iglesia tiene o quiere establecer»
El arzobispo de Madrid analiza en Herrera en Cope el inminente viaje de León XIV y la oportunidad para dialogar y establecer puentes en la sociedad de la diversidad
En una sociedad polarizada, es destacable que haya un encuentro que, en palabras de Jorge Bustos, «pone en valor el diálogo en todas las direcciones posibles», todavía más si participa el Papa. Hacía esta afirmación en su entrevista al cardenal José Cobo en el programa Herrera en COPE este 2 de junio.
Diálogo entre diversos
Un acto que lleva por nombre Tejer redes con el mundo de la cultura, la educación, la empresa y el deporte y en palabras del periodista genera mucha expectación. De hecho, afirmaba Bustos, «no recuerdo nada parecido, tan diverso en la gente que está llamada a participar de él».
Para el cardenal Cobo, este acto tiene que ver con quien es el Papa y, en ese sentido, la reciente encíclica ayuda a entender su valor. El arzobispo de Madrid ve que «presenta una necesidad de repensar y una necesidad de replantearnos a dónde queremos ir, a dónde queremos ir como persona, a dónde queremos ir como sociedad, a dónde queremos ir con la antropología que estamos creando».
Estamos ante el fruto de un proceso, que ha recorrido un camino en el que diversos sectores han reflexionado sobre lo que piden a la Iglesia en vista de ese diálogo con el Papa, «que luego esperamos siga manteniéndose», reconocía Cobo. Que lo que diga el Papa pueda ayudar en ese sentido, dado que el Papa «viene a ver lo que está haciendo la Iglesia, y los puentes que ahora mismo la Iglesia tiene o quiere establecer con la sociedad, con la cultura», reconocía el arzobispo.

Fuerza moral del Papa
Un acontecimiento sin precedentes que también es el calificativo aplicable a la presencia del Papa en el Congreso de los Diputados. En una Iglesia que «no estamos encapsulados», que «quiere caminar con la gente y queremos buscar la verdad con los políticos, con el mundo de los sindicatos, con el mundo de la cultura», en palabras de Cobo, la presencia del Papa en el espacio que es sede de la soberanía nacional «es un reconocimiento de la fuerza moral y de la necesidad ética que tenemos».
Desde ahí califica como sanidad política que la clase política dialogue con planteamientos éticos y religiosos. Desde la «buena política», que decía el papa Francisco, lo ve como un momento de diálogo y escucha con «un líder que va a hablar del bien común, un líder que viene hablando de la unidad y de la paz como un eje de su pontificado, y un líder que va a hablar, como no, de la transcendencia y de la presencia de Dios como horizonte de la vida». Por ello, enfatiza que «entrar en diálogo con la política es enriquecimiento para todos y para una sociedad».
En un mundo polarizado, en el que a veces se despersonaliza por culpa de la ideología, que se pone por encima de las personas, Cobo defiende que «es sano y es una grandeza de la Iglesia que el Papa recibe a todo el mundo y el Papa habla con todo el mundo». De ahí el peligro de que, ante el viaje o los discursos del Papa, «alguien se quiera apropiar de un trozo». A ello contrapone que «la Iglesia habla de la grandeza de la diversidad y de aprender a vivir en la diversidad, pero no como segmentos, sino como integración, la armonía». Una armonía que nos puede enseñar el Papa, pues es algo que es la esencia de la Iglesia.
Mirar más allá
Un viaje para «hacernos mirar más allá». Una necesidad ante las dificultades y desigualdades presentes en la sociedad, ante «el malestar cultural en el que vivimos, la falta de raíces y la desorientación a veces que podemos padecer», afirmaba Cobo. El Papa viene, según el arzobispo de Madrid, a «decir que tenemos horizonte, alzar la mirada para mirar a Dios, para mirar a dónde queremos ir, alzar la mirada para ver qué persona queremos construir y alzar la mirada para ver qué sociedad, y qué ser humano estamos intentando dibujar».
Se llevará a cabo a través de «los sacramentos, la celebración, el encuentro, el vernos unos a otros y el diálogo», reconocía. Pero también, «nos va a dejar deberes», para que la visita no sea un evento, sino que deje una huella «que tendremos que seguir trabajando después», y así afrontar «el gran reto de la humanización de todo lo que tenemos alrededor», a lo que nos llama Magnifica humanitas.