Cobo en las bodas de plata y oro: «Dios, como el matrimonio, es un misterio que no se comprende en un día»
«Hoy damos gracias por vuestros años de matrimonio, pero en el fondo damos gracias porque Dios se ha metido en vuestra historia y le habéis dejado», ha dicho el arzobispo de Madrid en una celebración en la catedral de la Almudena
En la solemnidad de la Santísima Trinidad, que nos llama a contemplar que Dios es unidad, la catedral de la Almudena ha acogido la celebración de acción de gracias por los matrimonios que, tras 60, 50 y 25 años, siguen siendo fieles a su vocación matrimonial. Presidida por el arzobispo de Madrid, cardenal José Cobo, ha sido una oportunidad para mostrar gratitud por un camino no exento de desafíos, superados desde el amor incondicional.
Un día en que la Iglesia celebra la Jornada Pro Orantibus, bajo el lema Vida contemplativa: ¿por quién eres? Un momento para recordar a los monjes y monjas de los monasterios de clausura, que llevan a preguntarnos por quién somos, vivimos y actuamos, por quién alzamos la mirada.
Entrar en el misterio de Dios
La solemnidad de este día es una oportunidad para entrar en el misterio de Dios, recordó el cardenal Cobo. También para ir más allá de la imagen que cada uno tiene de Dios, que con el paso de los años se va purificando. Una imagen que a veces parte de «la imagen de un Dios que quiere el dolor, un Dios que a veces se pega a una ideología y excluye a los que lo piensan como nosotros». Igualmente, la imagen de un Dios prefabricado, que no tiene nada que ver la Iglesia o la fraternidad, un Dios al que pagamos para que nos dé, de un Dios que nos castiga si no hacemos.

Ante ello, el arzobispo de Madrid ve la celebración de la Santísima Trinidad como momento que nos recuerda «cuál es la esencia de nuestro Dios, que no es que le hayamos buscado nosotros, sino que a lo largo de la historia ha venido a buscarnos, que nos incorporó en aquel Bautismo que comenzó en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, y que tiene una intención y un proyecto sobre cada uno de nosotros, sobre nuestra comunidad, sobre nuestra familia».
En sus palabras, hizo ver la responsabilidad de «mostrar quién es Dios y de contárselo a nuestro mundo», también de abrimos a su misterio. El cardenal, dirigiéndose a quien celebran este año los 25, 50 y 60 años de matrimonio, les dijo que «nos ofrecéis las pistas necesarias para responder a la pregunta de quién es Dios y cómo es el Dios que camina por nosotros y cómo también podemos ir creciendo en nuestra imagen de Dios».
Dios se ha metido en vuestra historia
Desde ahí señaló que «hoy damos gracias por vuestros años de matrimonio, pero en el fondo damos gracias porque Dios se ha metido en vuestra historia y le habéis dejado». Un Dios que definió como comunidad, como familia, lo que debe llevar a acogerlo en la vida del matrimonio, no idealizado, sino real, «en el que habéis aprendido cómo se ama». Un matrimonio real que, en palabras del arzobispo, «sigue creyendo, y por eso aquí estáis, que merece la pena caminar juntos y dejar que Dios siga hablándonos».
Matrimonios enviados a mostrar al mundo quién es este Dios de Trinidad, no con palabras, sino con su vida, con sus silencios y pasos, no con teorías, sino con la fidelidad. Un Dios que «ensancha el corazón, que nos invita a ser imagen de Él mismo, a contarlo y a transparentarlo a los demás, cómo es este Dios». Según el arzobispo, «hoy celebramos que Dios es un misterio, como el matrimonio, es un misterio que no se comprende en un día, un misterio que nos envía, pero también que nos sostiene. Un Dios que «no es soledad, es comunión, intercambio. Una comunión de tres personas que se aman de tal forma que son una misma cosa».
📰La catedral de la Almudena acoge, a las 12h, una Misa de acción de gracias para los matrimonios que cumplen este año sus #bodas de plata y oro.
— Archidiócesis de Madrid (@archimadrid) May 31, 2026
➡️Están invitados todos aquellos que quieren celebrar sus 25 y 50 años de vida unidos en el Señor.https://t.co/m4zYcfNB6y pic.twitter.com/IUbGWkwA0y
De ese amor trinitario nace la Iglesia y el matrimonio, recordó. Y al contemplar a gente que se ama realmente, «puede descubrir un poco del misterio de la Trinidad y puede descubrir un poco el misterio de este Dios». No comprenderlo, insistió, sino entrar en él, dado «que estamos hechos de amor y que estamos hechos para el amor». Algo que se concreta en el matrimonio, que tiene como secreto, recordó el arzobispo contando su conversación con un matrimonio con 62 años de vida matrimonial, en la que el hombre dijo que el secreto era «callar cuando hay que callar, hablar cuando hay que hablar, y estar pendiente siempre del otro», lo que dijo ser «un signo de Dios, porque eso es lo que Dios hace con nosotros».
La entrega es la esencia de Dios
Para entrar en ese misterio es necesario «entrar en el agradecimiento de un Dios que siempre piensa antes que nosotros y lo sabe antes que nosotros porque nos conoce», recordó el cardenal. Desde ahí dijo ver necesario «escuchar a Jesús, porque Jesús es el que nos ha contado la verdad de este Dios y siempre ahí nos ha dicho que, en la entrega, eso que vivís vosotros continuamente, está la esencia de Dios».

Para el arzobispo de Madrid, «la esencia del amor es salir al encuentro del otro y ahí encontrar la felicidad, cargar con el otro, crecer con el otro, dar la vida a otros». Señaló que «Dios es familia», y que por eso pide «que nos sumerjamos en él, no que lo entendamos, sino que entremos en esta dinámica, en la dinámica de los vínculos, de las personas, de aprender a adecuar nuestro ritmo con otros». En un camino de Dios que es de entrega y donación, que es amor y que sale continuamente de sí mismo.
Finalmente, felicitó «a quienes lleváis un itinerario de amor dentro del matrimonio», que ve como «la imagen de amor entre Cristo y su Iglesia», desde el cuidado mutuo, desde el perdón, en el que aparece que Dios es misericordia, desde la fidelidad. Un Dios «que quiere venir a nuestra casa». A los matrimonios les ha agradecido el cardenal por transparentar a un Dios en el que se transparenta la experiencia de amor que salva, por anunciar con su vida que Dios es amor. Un agradecimiento que se concretó en el icono que al final de la celebración el cardenal Cobo entregó a cada matrimonio que celebra 25, 50 y 60 años de vida matrimonial.