León XIV firma su primera encíclica: una llamada a «permanecer siendo humanos» en la era de la IA - Alfa y Omega

León XIV firma su primera encíclica: una llamada a «permanecer siendo humanos» en la era de la IA

El Papa sitúa la prevención de los conflictos, la diplomacia y la defensa de la dignidad humana en el centro de una nueva reflexión eclesial sobre la paz y el uso de la fuerza

Redacción
León XIV
Foto: CNS / Vatican Media.

La Iglesia tiene una nueva encíclica social. En Magnifica Humanitas, firmada hace justo una semana y publicada este lunes 25 de mayo, el Papa León XIV ha querido situar la primera gran reflexión de su pontificado en uno de los debates más decisivos del presente: cómo custodiar la dignidad humana en el tiempo de la inteligencia artificial.

El documento, de 110 páginas, recoge la tradición de la doctrina social de la Iglesia desde Rerum novarum y la proyecta hacia un nuevo escenario histórico marcado por la digitalización, la robótica y la creciente concentración del poder tecnológico.

Lejos de una condena de la técnica, el Pontífice propone un discernimiento profundo sobre su uso y advierte de que el problema no es la tecnología en sí misma, sino la dirección moral y antropológica que guía su desarrollo. El texto supone una fuerte continuidad con Francisco —especialmente con Laudato si y Fratelli tutti—, pero introduce una imagen que vertebra toda la encíclica: la elección entre construir una nueva Babel o reconstruir Jerusalén.

La nueva encíclica de León XIV también marca un nuevo paso en la reflexión de la Iglesia sobre la guerra y la construcción de la paz. En el documento, el Pontífice profundiza en una línea presente en el magisterio reciente y plantea una revisión de la tradicional teoría de la «guerra justa», a la luz de un contexto internacional caracterizado por conflictos prolongados, crecientes tensiones geopolíticas y tecnologías militares con una capacidad destructiva cada vez mayor.

A lo largo del texto, el Papa desplaza el centro de la cuestión desde las circunstancias que podrían justificar un conflicto armado hacia la necesidad de evitar que este llegue a producirse. «Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la “guerra justa”, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto» (p.182).

En una nota a pie de página que cita el Catecismo precisa que al invocar la legítima defensa «fácilmente se cae en una interpretación demasiado amplia de este posible derecho. Así se quieren justificar indebidamente ataques «preventivos» o acciones bélicas que difícilmente no entrañen males y desórdenes más graves que el mal que se pretende eliminar».

Según el documento magisterial, la guerra nunca es justa pues «la humanidad cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón». En este sentido, insiste en fortalecer las herramientas diplomáticas, impulsar el diálogo entre las naciones y favorecer mecanismos eficaces de mediación y resolución pacífica de las crisis.

La encíclica subraya además que los conflictos contemporáneos afectan cada vez más a la población civil y generan consecuencias que trascienden las fronteras nacionales. Ante este panorama, León XIV reclama un compromiso renovado de la comunidad internacional para abandonar la lógica de la confrontación y apostar por una cultura del encuentro y la reconciliación.

El documento insiste en que la paz no puede entenderse únicamente como ausencia de guerra, sino como una tarea que requiere compromiso activo, justicia y responsabilidad colectiva para proteger la vida y la dignidad de toda persona.

Las claves de Magnifica humanitas

1
La IA no es una cuestión técnica, sino antropológica

León XIV sostiene que la inteligencia artificial no puede abordarse como una herramienta más ni como un simple problema de regulación. Habla de un auténtico «cambio de época» y de una transformación que afecta a la comprensión misma de la persona y de la convivencia humana.

2
El riesgo de una nueva Babel

La gran imagen bíblica de la encíclica es la torre de Babel. El Papa advierte contra la tentación de construir una humanidad autosuficiente, dominada por la lógica del poder tecnológico, la uniformidad y la idolatría del beneficio económico. Frente a ello propone la reconstrucción de Jerusalén, basada en la responsabilidad compartida y la comunión.

3
El poder tecnológico tiene hoy un «rostro privado»

Una de las novedades más llamativas del texto es su preocupación por la concentración del poder en grandes actores tecnológicos privados y transnacionales, capaces de tener más capacidad de influencia que muchos Estados. León XIV alerta de que este nuevo escenario hace más difícil discernir y orientar la tecnología hacia el bien común.

4
Ninguna máquina sustituirá la grandeza humana

El documento subraya que el progreso auténtico nace de relaciones humanas reales: de la escucha, de la apertura al otro y de la capacidad de comunión. El Papa insiste en que la fragilidad humana no es un error que deba corregirse tecnológicamente.

5
Una crítica al transhumanismo

La encíclica cuestiona las corrientes que prometen superar los límites humanos mediante la tecnología. Frente a esa visión, León XIV reivindica un humanismo cristiano donde la plenitud no consiste en eliminar la vulnerabilidad, sino en integrarla.

6
Verdad, trabajo y libertad en la era digital

El texto dedica un capítulo entero a las consecuencias sociales de la transformación tecnológica: la precarización laboral, la manipulación de la comunicación, las nuevas dependencias y formas de control social o la mercantilización de la persona.

7
Superar la teoría de la «guerra justa»

«Hoy más que nunca es importante reiterar la superación de la teoría de la “guerra justa”, invocada con demasiada frecuencia para justificar cualquier guerra, sin perjuicio del derecho a la legítima defensa, entendida en el sentido más estricto», asegura León XIV. La humanidad «cuenta con instrumentos mucho más eficaces y capaces de promover la vida humana para afrontar los conflictos, como el diálogo, la diplomacia y el perdón. El recurso a la fuerza, a la violencia y a las armas testimonia una pobreza relacional que siempre tiene consecuencias desastrosas para las poblaciones civiles».

8
La «civilización del amor» frente a la cultura del poder

El capítulo final enlaza con una de las grandes expresiones de Pablo VI: la civilización del amor. Frente a una cultura basada en el dominio y la fuerza, el Papa llama a construir fraternidad, desarmar las palabras y escuchar a las víctimas.

9
Continuidad con la tradición social de la Iglesia

La encíclica aparece además en el 135 aniversario de Rerum novarum. León XIV presenta la doctrina social no como un conjunto estático de conceptos, sino como un «corpus vivo» capaz de responder a las preguntas nuevas de cada época.

10
El gran llamamiento final: «permanecer siendo humanos»

Quizá el núcleo de la encíclica se condense en una expresión que atraviesa el documento: la urgencia de custodiar «esa magnífica humanidad» que Dios ha dado a las personas y que ninguna tecnología puede reemplazar.

Frases fundamentales
  • «La magnífica humanidad que Dios ha creado se encuentra hoy ante una elección decisiva: levantar una nueva torre de Babel o edificar la ciudad donde Dios y la humanidad habiten juntos».
  • «Nos encontramos ante una situación nueva, en la que el poder y la omnipresencia de las tecnologías emergentes se entrelazan con el tejido de la vida cotidiana, moldean los procesos de toma de decisiones e inciden profundamente en el imaginario colectivo».
  • «Precisamente por eso se imponen en nuestra conciencia preguntas decisivas, que ya no pueden eludirse: ¿Hacia dónde vamos? ¿Hacia qué meta deseamos orientarnos? ¿Qué dirección elegir como comunidad humana y como pueblos?».
  • «La primera elección no es entre un “sí” o un “no” a la tecnología, sino entre construir Babel o reconstruir Jerusalén: entre un poder que pretende dominar el cielo y un pueblo que, en presencia de Dios, se pone a trabajar unido».
  • «Evitemos el “síndrome de Babel”: la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles, la uniformidad que aplana las diferencias y la pretensión de un lenguaje único capaz de traducirlo todo, incluso el misterio de la persona».
  • «La verdadera realización no nace de la eliminación de las fragilidades, sino de un crecimiento armonioso, allí donde la libertad y la responsabilidad se entrelazan con el cuidado recíproco y la verdadera solidaridad».
  • «Ninguna mano, por sí sola, basta para sostener el peso de los desafíos que atraviesa el mundo; y ninguna es tan débil como para no poder ofrecer su contribución».
  • «Un elemento decisivo del panorama actual es el crecimiento de la industria bélica, que se ha convertido en un sector clave de la economía de algunos países. La estrecha conexión entre los intereses económicos, los aparatos militares y las decisiones políticas genera una “nación armada”, en la que la guerra parece casi una prolongación natural de la política y el mercado de las armas se convierte en un motor autónomo de las decisiones bélicas. No podemos ignorar los enormes intereses económicos que están detrás de la guerra. Las industrias armamentísticas y los países que suministran armas se benefician de un mercado que prospera precisamente gracias a los conflictos. En este sentido, existe también una lógica económica que contribuye a alimentar tensiones en diversas regiones del mundo».
  • «En la era de la inteligencia artificial, en la que la dignidad humana corre el riesgo de verse eclipsada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber urgente de permanecer profundamente humanos».
  • «El verdadero progreso nace siempre de un corazón abierto al otro, de una inteligencia dispuesta a escuchar, de una voluntad que busca lo que une más que lo que separa».
  • «Ser constructores de comunión, no arquitectos de Babel; siervos del Reino que viene, no dueños de torres destinadas a derrumbarse».