Así es un día reclutando voluntarios para la visita del Papa - Alfa y Omega

Así es un día reclutando voluntarios para la visita del Papa

Los voluntarios en San Juan de la Cruz, el hub donde se organiza la visita del Papa a Madrid, rastrean sus bases de datos en busca de jefes de equipo experimentados

Rodrigo Moreno Quicios
Grupo en la parroquia de San Juan de la Cruz, el 'hub' de voluntarios.
Grupo en la parroquia de San Juan de la Cruz, el hub de voluntarios. Foto: Rodrigo Moreno Quicios.

En la parroquia de San Juan de la Cruz, donde está el hub de voluntarios para la visita de León XIV a Madrid, el día comienza a las 9:15 horas «y a las 9:30 horas hacemos un pequeño briefing para los 15 que estamos en cada turno». Nos lo explica Jesús Vidal, responsable de su reclutamiento y selección, cuando visitamos las instalaciones. Esta reunión con las primeras instrucciones de la jornada se repite —con sus pertinentes novedades— a las 17 horas, cuando los primeros se marchan y les toma el relevo el turno de tarde, que se quedará hasta las 21 horas. Así, todos coinciden por un momento y ninguna información se pierde. «Está funcionando muy bien y la gente está muy contenta, que es lo primero que hay que estar en un trabajo», subraya Vidal, quien ha sido durante años director de personal en la Universidad Villanueva. A su juicio, el voluntariado debe ofrecerse con un estilo especial que trasciende las dinámicas que a menudo se encuentran en el mundo laboral. «Hay que mantener buen humor en todas las cuestiones porque, evidentemente, surgen problemas. Pero una mirada positiva hace que sea más llevadero», resume.

En su 'briefing' comparten claves.
En su briefing comparten claves. Foto: Rodrigo Moreno Quicios.

Vidal recalca que las 45 personas que regalan su tiempo «tienen mucha afinidad entre ellos, aun siendo muy dispares en sus orígenes». Los hay de parroquias, pero también de movimientos y «están representados muchísimos carismas de la Iglesia madrileña». También los hay de varias edades, desde los 29 hasta los 67 años. Normalmente, los jubilados van al turno de mañana y los matrimonios jóvenes son los que les dan el relevo en la tarde. «Vienen de sus trabajos, que es más meritorio todavía», les reconoce Vidal. Nos revela que el 23 de mayo habrá un curso de formación para los jefes de equipo y de sector y, el 16, un retiro de oración. «Lo más importante de esto es la dimensión espiritual. Lo que estamos hablando no nos serviría de nada si no estamos receptivos al mensaje que viene a decirnos el Papa, que debe marcar un antes y un después en nuestra vida como católicos en la Iglesia de Madrid», recalca.

«Su voz cambia» al otro lado

Andrea Fabián tiene 29 años, nació en Perú, vino a Madrid hace tres para estudiar un máster y ahora compagina la búsqueda de trabajo como abogada con su voluntariado los cinco días de la semana, mañana y tarde, en San Juan de la Cruz. Se inscribió al ver en el tablón de su parroquia, la Encarnación del Señor, un QR pidiendo colaboradores. Su aportación es llamar a los voluntarios que, a su juicio y tras haber sido filtradas por la plataforma de inteligencia artificial PINGEV, den el perfil entre los 16.800 inscritos de Madrid para ser jefes de equipo o de sector; es decir, para tener a otros a su cargo. Por tanto, se prioriza a aquellos que «tienen experiencia gestionando equipos», facilidad para el liderazgo, cuentan con una edad a la que se le presupone cierta madurez o, por ejemplo, ya hayan sido monitores de campamentos.

Andrea es voluntaria en doble turno.
Andrea es voluntaria en doble turno. Foto: Rodrigo Moreno Quicios.

Cuando nos atiende, antes del mediodía, Andrea ya ha llamado a 20 y, como es experta en Derecho de Telecomunicaciones y Protección de Datos, es muy cuidadosa al avisar de que «la llamada va a ser grabada por seguridad». No obstante, una vez concluida la visita de León XIV, todos los datos se borrarán y los equipos informáticos donados para coordinarla se formatearán. Motivo por el cual estos reclutadores tienen prohibido hacer llamadas con sus propios dispositivos. Andrea nos confiesa que «como llamamos desde una centralita, a veces hay quienes piensan que somos de una telefónica y son un poco secos», pues se temen que recibirán una oferta publicitaria. Sin embargo, «cuando les dices que somos del área de voluntariado, su voz cambia y se ponen muy contentos». Entonces la dinámica se invierte y «están muy dispuestos a darme toda la información que yo les pido». De la visita del Pontífice espera «una renovación de nuestra fe» y, después de que alguien la haya colgado de manera abrupta, bromea con que «se notará en que seremos más simpáticos con el prójimo».

Cristina es organizadora de viajes.
Cristina es organizadora de viajes. Foto: Rodrigo Moreno Quicios.

Cuando no es voluntaria, Cristina Fernández trabaja organizando viajes. Sin embargo, el de León XIV le parece diferente porque, en vez de un grupo de turistas, «viene solo una persona, pero conlleva el movimiento y organización de miles». Además, los que vendrán de otras diócesis no serán meros viajeros, sino «peregrinos». Al igual que Andrea, Cristina también está llamando desde la parroquia de San Juan de la Cruz a voluntarios en busca de jefes de equipo y de sector. Ya está acostumbrada a contactar con un sinfín de hoteles y restaurantes por su trabajo, pero recalca que «ojalá pudiera hacer estas llamadas todos los días porque son muy gratificantes». Sobre la visita del Papa, esta voluntaria desea que sirva para que los jóvenes, al juntarse, «vean que hay esperanza, muchísimo bien que hacer y mucha gente que cree como ellos». «En la Iglesia nos enriquece que hay muchísimos carismas, pero todos tenemos la misma sed de Cristo».