De ofrecer café a talleres de rap: así ha cambiado CEDIA en casi 50 años

De ofrecer café a talleres de rap: así ha cambiado CEDIA en casi 50 años

A lo largo de las cinco décadas que celebrarán con León XIV, el programa de acompañamiento a las personas sin hogar de Cáritas Madrid se ha ido transformando para responder a nuevas necesidades. Entre sus nuevos retos está el aumento de las personas jóvenes

María Martínez López
Un grupo de personas esperan a ser atendidas por el personal de primera acogida de CEDIA. Foto: Cáritas Madrid.
Un grupo de personas esperan a ser atendidas por el personal de primera acogida de CEDIA. Foto: Cáritas Madrid.

Cuando durante su visita a España el Papa León XIV cruce la puerta del centro CEDIA 24 Horas, el próximo 6 de junio, será la mejor forma de celebrar, de forma adelantada, el 50 aniversario de Cáritas diocesana de Madrid. Los orígenes del proyecto están en «una furgoneta para repartir café por Madrid» a las personas sin hogar, relata Juan José Gómez-Escalonilla, su actual responsable.

En 1977 nació como Calor y Café, en la calle Voluntarios Catalanes, en Tetuán. Era como «un centro de día por la noche», explica Gómez-Escalonilla. Con ello, quiere decir que abría en horario nocturno pero no era para dormir, sino que ofrecía en ese horario ducha, lavandería y acogida y espacio para descansar con butacas.

En esa época, señala el responsable, para las personas sin hogar «estaba el albergue de San Isidro y poco más». Desde entonces, «una cosa bonita» de CEDIA es que «se ha ido transformando» a lo largo de cinco décadas para responder a las nuevas necesidades sociales, buscando no solo responder a la emergencia, sino abrir caminos de recuperación personal, inclusión social y reconstrucción de proyectos de vida.

En el año 2000, se traslada a la plaza de la Marina Española, al lado del Senado. Además, al centro de noche se añade un centro de día y se empieza a ofrecer atención psicosocial. Dada su ubicación por aquel entonces, el proyecto suscita una gran demanda entre muchas personas sin hogar ubicadas en el centro de Madrid.

De butacas a camas

Tras un nuevo traslado al Cerro de la Mica, en Carabanchel, en 2007, en 2013 CEDIA se instala de forma definitiva en su sede actual de la calle Cuart de Poblet, en Lucero. Allí amplía sus servicios y refuerza el equipo profesional. Pero también desde entonces ha seguido cambiando. «Al principio dormían en la planta de abajo, en butacas», para poder atender a más personas.

Cinco años después, ante el aumento del número de mujeres en situación de calle, se crea un centro de noche pensado específicamente para ellas. Tiene 20 plazas y se encuentra en Cerro de la Plata.

Incluso desde que abrió su sede actual en 2013 ha cambiado. Luego se vio la necesidad de dignificar la atención. En 2021, se reforma integralmente el centro de hombres para ofrecer habitaciones con camas individuales y servicios de día ampliados.

Pero antes, en 2018, había llegado otro hito. Siguiendo el modelo Housing First, CEDIA crea el programa Construyendo un Hogar y abre ocho viviendas para mujeres y una para hombres.

¿Cuáles son los retos ahora para CEDIA?

El último cambio que están abordando en la actualidad es el de adaptarse al considerable aumento que están viendo de personas sin hogar jóvenes. «En los últimos 40 años el grupo mayoritario era de 30 a 50 años», explica Gómez-Escalonilla. «Pero en dos años lo ha superado el de 18 a 30».

Entre ellos, hay menores migrantes no acompañados que cumplen la mayoría de edad, migrantes jóvenes recién llegados que no consiguen asilo o «les habían dicho que iban a quedarse en casa de alguien» y ese alguien no existe. También españoles que «se independizan precariamente y si la experiencia sale mal o rompen con la pareja no pueden pagar una habitación». Como símbolo de esta transformación, en las escaleras, un cartel invita al nuevo taller de rap que se ha creado para responder a sus intereses.

Este fenómeno, junto con el aumento de la presencia también de mayores de 50 años son dos de las causas del aumento de la demanda que están viendo. En este último grupo, explica su responsable, hay personas que deberían estar acercándose a la jubilación pero no tienen pensión porque no han cotizado.

A todo esto se suman, en los últimos años, otros desafíos como la precariedad laboral,  las barreras administrativas o la dificultad de acceso a la vivienda. Sobre este último reto, Gómez-Escalonilla recuerda que, hace 15 años, el objetivo de CEDIA 24 Horas era que las personas salieran a una vivienda independiente. «Ahora es a una habitación, e incluso eso ya está llegando a 600 euros». Además de que, como denuncia, a personas de algunas razas no se les quiere alquilar «aunque tengas contrato indefinido de trabajo».