Cobo, a Cáritas: «Donde vosotros llegáis, la Iglesia se convierte en un beso de Dios» - Alfa y Omega

Cobo, a Cáritas: «Donde vosotros llegáis, la Iglesia se convierte en un beso de Dios»

El cardenal Cobo preside en la Almudena una Misa de acción de gracias de Cáritas Diocesana de Madrid

Luis Miguel Modino
El arzobispo durante la celebración

La familia de Cáritas Diocesana de Madrid se ha reunido este 5 de mayo en la Catedral de la Almudena para celebrar juntos una Misa de Acción de Gracias, presidida por el arzobispo, cardenal José Cobo. Una oportunidad para recordar que son llamados a «ser hospital de campaña», como decía el papa Francisco, a «alzar la mirada», que nos invita el papa León XIV con su viaje a España, y así «cambiar nuestro estilo de vida, salir de la espiral de nuestras propias preocupaciones, olvidándonos de nuestros doloridos pies, de nuestras cansadas piernas y de la mirada egocéntrica», como se decía en la acogida a la celebración.

Llevar la caricia de Dios a la gente

Una familia Cáritas que quiere ser Iglesia sinodal, que quiere caminar juntos, escuchándose y sosteniéndose mutuamente. Hacerlo en un Madrid donde miles de personas viven la precariedad, la soledad, sin acceso digno a la vivienda. A ellos les llamaba el cardenal Cobo en su homilía a «ser testigos del Señor resucitado». Un testimonio que nace del bautismo y se lleva a cabo como iglesia diocesana. El arzobispo les agradecía por «llevar la caricia de Dios a la gente que tenemos a nuestro alrededor» y así dar esperanza a quien la vida ha golpeado.

Les daba las gracias porque «aquí hay manos que se les acercan», enviados «por esa comunidad que es capaz, por lo menos, de consolar y de traer el consuelo del Señor de una u otra forma». En sus palabras subrayó que «Dios se esfuerza en vernos como comunidad», dado que «ser comunidad, estar juntos, es el elemento decisivo que, desde el primer momento, la Iglesia ve que es necesario». Algo que Pablo y Bernabe, como mostraba la primera lectura del día, llevan a cabo, van creando comunidades. Su objetivo es configurar y cohesionar las comunidades, aunque no sea una tarea fácil.

«En momentos de persecución es cuando las comunidades crecen y hace posible ganar bastantes discípulos», recordó el cardenal, que reparó en la cerrazón y envidia de algunos para dificultar el anuncio del Evangelio. Algo superado con su firmeza y la ayuda de Dios, conscientes de que la misión venía de Él. Comunidades que se iban organizando, que asumían la práctica de la caridad como norma de vida. Desde ahí hizo ver que «no simplemente trabajar en Cáritas, sino hacerlo desde la vida comunitaria».

Ser generadores de comunidad

A los agentes de Cáritas les ha hecho ver que son llamados no solo hacer cosas, sino a ser «generadores de comunidad», algo que ayuda a la comunión. Su misión es «llevar a cada una de nuestras comunidades hacia los más pobres», ayudar con su tarea «a que la Iglesia no se encierre, sino que sea misionera, que salga, que se acerque y que toque la vida de tantos hermanos. Tenéis la misión de reconocer dónde están los pobres, y no los antiguos, sino también los nuevos rostros de la pobreza que van apareciendo en nuestra diócesis».

Una llamada a «ir a los que necesitan más esperanza y así construir la comunidad». Junto con ello, «traer la voz y la realidad de los más pobres y los más frágiles a cada comunidad y a nuestra Iglesia diocesana». Un construir comunidad que es «aprender a vivir no desde el yo que está tan de moda, sino desde nosotros, integrar efectivamente a los más frágiles dentro de ese nosotros comunitario, para que los más pobres no solo sean objeto de nuestra acción, sino sean miembros activos de nuestras comunidades e instrumentos que nos evangelizan».

Agentes de Cáritas que, en palabras del arzobispo, ayudan a dar nombre, rostro, a conocer las historias de los pobres, «no solo que hablemos de ellos, sino que sean los que pertenecen a nuestra comunidad. Que no solo sean destinatarios de nuestras ayudas, sino que estén en el corazón de nuestras comunidades, y no de forma genérica, sino con nombres y apellidos». Con ello, «la comunidad se ensancha, se convierte y aprende a escuchar que Dios habla desde los más frágiles y desde los más pobres».

Comunidades de paz y caridad

«Donde vosotros llegáis, la Iglesia deja de ser una idea y se convierte en un abrazo y en un beso de Dios», resaltó el arzobispo. Para ello, «hoy Jesús nos busca a cada uno de nosotros y nos dice que somos necesarios para su comunidad», y junto con ello, «nos desea la paz», señaló. Desde ahí afirmó que «con vuestra vida, con vuestra entrega, hacéis que nuestras comunidades sean comunidades de paz y comunidades de caridad». Una práctica de la caridad con la que «se invita a los otros a que se acerquen a Cristo, que le conozcan o que sientan su abrazo».

Una paz que Jesús ofrece que «no es una paz fácil, ni de titulares fáciles, ni una paz de soluciones rápidas que es la que tenemos en nuestro mundo. Nos promete conflictos, nos promete dificultades, pero lo que hace es que nos dice que él siempre va a estar presente en medio de nosotros». Desde ahí, recordó que Jesús invita a no tener miedo a las dificultades. Un don de la paz que tanto tiene que ver con la caridad, pues «la caridad construye la paz y donde la caridad se hace vida la paz empieza a ser realidad».

Visita del papa León XIV

Ante la visita del papa León XIV, llamó a «alzar la mirada para no ver simplemente gente que trabaja, sino agentes de pastoral, gente que, llamados por el Señor, están implicados en la construcción de la Iglesia y en la construcción de cada comunidad». Una visita en la que dijo esperar que el Papa «conozca que somos una Iglesia que trabaja junto a los más pobres y que desde ahí lo que pretende es sembrar esperanza en la vida de tantos que están llenos de heridas».

Y mostrarle el rostro de Cáritas, «implicado en la construcción de la comunidad y en la vida de nuestra Iglesia». Y también, «presentar una Iglesia donde caminamos juntos y donde todos estamos implicados». A todos los presentes les agradeció «por ayudar a crear comunidad allí en donde estáis. Por aportar vuestra vocación que se inserta dentro de la vida de nuestra Iglesia y de cada comunidad. Porque a través de vuestra entrega, de vuestra cercanía, de vuestra forma de amar y de transmitir la paz, la Iglesia se convierte en hogar para todos».