Párroco del CEDIA: «El Papa también ha sufrido ver cómo tu gente se marcha buscando una vida mejor»
La parroquia de la Crucifixión del Señor comparte muro con el centro de Cáritas para personas sin hogar
Pared con pared con el centro de acogida de Cáritas Diocesana de Madrid CEDIA, que visitará el Papa León XIV durante su visita a Madrid, se encuentra la parroquia de la Crucifixión del Señor. «Los feligreses me preguntan porque ven movimiento estos días y las noticias vuelan, pero yo les digo que el Papa vendrá a CEDIA, no a la parroquia», aclara Miguel Ángel Sastre, párroco del templo y también, de alguna manera, párroco del CEDIA.
Aun así, aunque la parroquia y el centro para personas sin hogar de Cáritas sean independientes, ambos comparten no solo un muro sino una misma sensibilidad social. «El contexto en el que ha vivido la parroquia desde su inicio ha sido lo que ha marcado el acento social tan fuerte que tiene. Ha ido haciendo lo que se demandaba en ese momento, porque la Iglesia siempre quiso estar ahí junto a la gente», dice Sastre.

CEDIA ofrece aquí una acogida de urgencia a personas sin hogar hasta que encuentran una solución residencial más permanente. Algunos de ellos, durante el tiempo que pasan en el centro, se pasan también por la parroquia vecina a vivir su fe junto a los feligreses habituales. Así, hay quienes se integran en la Misa dominical, e incluso leen las lecturas. Otros participan en la procesión del Viernes Santo, un vía crucis por las calles del barrio que también quieren vivir.
Buscando una vida mejor
«Suelen ser gente joven que ha venido a España buscando una vida mejor —cuenta Miguel Ángel Sastre—. Muchos son religiosos, y traen a nuestra parroquia la fe que han vivido en sus países de origen». Cuando la vida comienza por fin a sonreírles en España y arreglan su situación, unos pocos incluso siguen acudiendo a la parroquia, ya con la vida más resuelta, y continúan el recorrido espiritual que siguieron aquí durante un tiempo.
No es lo habitual, porque debido al problema con la vivienda que afecta a la capital, la gran mayoría de ellos se tiene que buscar la vida fuera incluso de los límites de la ciudad. «Yo lo llevo muy mal —reconoce el párroco—. Es un desangramiento que sufrimos mucho».
Por eso, piensa que «sería bueno que el Papa supiera de este tema que afecta a muchas parroquias». Aun así, atisba que León XIV «sí es consciente de este problema. Es un hombre siempre insertado en las realidades extremas de pobreza en Perú. Las conoce desde la cabeza y con el corazón. Y como obispo allí ha sufrido el dolor de ver cómo tu gente se va a otro sitio buscando una vida mejor».