León XIV se despide de África: «Den testimonio con sus vidas»

León XIV se despide de África: «Den testimonio con sus vidas de la fe que salva»

En la última Misa de su viaje, celebrada en Malabao, el Papa ha animado a la Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial «a continuar con alegría la misión de los primeros discípulos de Jesús»

José Calderero de Aldecoa
Foto: Vatican Media.

La última Misa del Papa León XIV en África, que ha tenido lugar en Malabo, ha comenzado con sorpresa. Fuera del texto que tenía preparado, el Santo Padre ha expresado su más «sentido pésame» a la archidiócesis de Malabo «por el fallecimiento hace unos días de su vicario general, monseñor Fortunato Nsue, al que recordamos en esta Eucaristía».

León XIV ha extendido sus condolencias a los familiares del sacerdote, que estudió un tiempo en la Universidad de Navarra, y a toda la comunidad eclesial. «Invito a vivir con espíritu de fe este momento de dolor y confío en que, sin dejarse llevar por comentarios o conclusiones apresuradas, se haga plena luz sobre las circunstancias de su muerte», ha pedido el Pontífice.

Las causas del fallecimiento de Fortunato Nsue, que formaba parte de la comisión organizadora del viaje del Papa, aún no están claras. Hay varias hipótesis encima de la mesa. Se habla de un infarto, pero también de un posible asesinato.

León XIV: La alegría de la misión

Más allá de la muerte del vicario general, el Santo Padre ha animado a la Iglesia que peregrina en Guinea Ecuatorial «a continuar con alegría la misión de los primeros discípulos de Jesús». Durante, los días de estancia del Papa en el país ha quedado patente el entusiasmo de los guineanos, que se ha exteriorizado en cada celebración con cantos y bailes multitudinarios.

Asimismo, el Pontífice ha pedido que, «leyendo juntos el Evangelio, sean anunciadores apasionados, como lo fue el diácono Felipe. Celebrando juntos la Eucaristía, den testimonio con sus vidas de la fe que salva, para que la Palabra de Dios se convierta en pan bueno para todos».

Por último, el Papa ha espoleado el compromiso de la Iglesia, «especialmente» en el «servicio de la justicia» y «la solidaridad». En este sentido, ha advertido —parafraseando a Francisco— que «cuando la vida interior se clausura en los propios intereses, ya no hay espacio para los demás, ya no entran los pobres, ya no se escucha la voz de Dios, ya no se goza la dulce alegría de su amor».

Se trata de una existencia que conduce a una «tristeza individualista» que «brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales, de la conciencia aislada». Al contrario, en Cristo se encuentra la «plenitud de vida y de sentido».

Palabras finales

Queridos hermanos y hermanas:

Ha llegado el momento de despedirme de vosotros, de Guinea Ecuatorial y también de África, al finalizar el viaje apostólico que Dios me ha concedido realizar durante estos diez días.

Agradezco al Sr. Arzobispo, Mons. Juan, y a los demás obispos, a los sacerdotes y a todos vosotros, pueblo de Dios que peregrina en esta tierra, Cristo es la luz de Guinea Ecuatorial y vosotros sois sal de la tierra y luz del mundo.

Mi gratitud se dirige a las autoridades civiles del país y a cuantos, de distintas maneras, han contribuido al éxito de mi visita.

Me voy de África llevando conmigo un tesoro inestimable de fe, de esperanza y de caridad; es un tesoro grande: hecho de historias, de rostros, de testimonios, alegres y sufridos, que enriquecen abundantemente mi vida y mi ministerio como sucesor de Pedro.

Como en los primeros siglos de la Iglesia, hoy África está llamada a contribuir significativamente a la santidad y al carácter misionero del pueblo cristiano. Confío esta intención a la intercesión de la Virgen María, a quien los encomiendo de corazón, así como a vuestras familias, a vuestras comunidades, a vuestra nación y a todos los pueblos africanos.