León XIV promete que cuidar enfermos es como un poema «que solo Dios puede leer» - Alfa y Omega

León XIV promete que cuidar enfermos es como un poema «que solo Dios puede leer»

Ha visitado el Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie de Malabo. Ha asegurado que Dios ama a las personas tal como son y, a la vez, «quiere curarnos»

Rodrigo Moreno Quicios
León XIV en el Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie de Malabo. Foto: Vatican Media Live

El Papa ha visitado este martes el Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie de Malabo, donde ha sido recibido por pacientes y personal. Nada más tomar la palabra, ha reconocido que visitar un hospital le genera «sentimientos encontrados» y ha expresado su admiración por quienes trabajan para «servir a la vida humana».

Internos cantan uan canción al Papa en el Hospital Psiquiátrico Jean Pierre Olie de Malabo. Foto: Vatican Media Live

Rodear las debilidades de amor

León XIV ha agradecido en Guinea Ecuatorial que en este centro «prevalece la alegría» y parafraseado la presentación de su director, quien había dicho que «una sociedad verdaderamente grande no es aquella que oculta sus debilidades, sino aquella que las rodea de amor». Y ha recordado que, cuando Jesús vino al mundo, entre otros milagros, también devolvió «la plena dignidad a quienes sufren el estigma de la discapacidad».

Muchedumbre con banderas de Guinea Ecuatorial y del Vaticano. Foto: Vatican Media Live

Según el Papa, la labor que se realiza en este hospital es signo visible de una «civilización del amor con la ayuda de Dios y el compromiso de todos». También ha citado el testimonio que le confió una vez un paciente al agradecer a León XIV «amarnos tal como somos». «Así es como Dios ama a todas y cada una de las personas», ha añadido, con el matiz clave de que, en el caso de la enfermedad, «no quiere que nos quedemos así, quiere curarnos».

¿Qué tiene un hospital cristiano?

Por último, ha reivindicado la identidad de este centro, pues «un hospital, especialmente uno con una misión cristiana, es un lugar donde se acoge a la persona tal como es y se la respeta en su fragilidad, para que pueda recibir ayuda para mejorar según una visión holística». Y ha concluido su intervención asegurando que los cuidados cotidianos a las personas son como un poema «que solo Dios puede leer por completo».