El Papa pide en Angola una Iglesia que «sepa reavivar la esperanza perdida»
León XIV encara la tercera etapa de su viaje a África «en un país bellísimo pero lastimado, que tiene hambre y sed de paz y de fraternidad»
Construir un país en el que se superen para siempre las viejas divisiones y dar un futuro de esperanza a los jóvenes que la han perdido. Esta ha sido la invitación del Papa León XIV en la homilía de la primera misa celebrada en Angola, en la explanada de Kilamba, este domingo.
Hablando en portugués, ante unos 100.000 fieles, el Pontífice empezó repasando la escena de los dos discípulos del Señor en Emaús, quienes «con el corazón lastimado y triste» salen de Jerusalén para regresar a casa. «Decepcionados y derrotados» después de haber visto morir a Jesús, en el camino «hablaban sobre lo que había ocurrido» y necesitaban «compartir lo que han vivido, aunque corran el riesgo de quedarse atrapados en el dolor, cerrados a la esperanza».

En esta escena inicial del Evangelio el Pontífice ve reflejada la historia de Angola: un «país bellísimo pero lastimado, que tiene hambre y sed de esperanza, de paz y de fraternidad», refiriendo la larga guerra civil con su secuela de enemistades y divisiones, de recursos malgastados y de pobreza.
El riesgo de perder la esperanza y paralizarse
Ante esta larga situación de dolor, se corre el riesgo, advierte el Papa, de sufrir la misma suerte que los dos discípulos de Emaús: «perder la esperanza y quedarse paralizado por el desánimo». Pero recuerda que la «Buena Nueva del Señor, también hoy para nosotros, es que «Él está vivo, ha resucitado y va a nuestro lado mientras recorremos el camino del sufrimiento y la amargura»:
«Para nosotros queda así trazado el camino para volver a empezar: por un lado, la certeza de que el Señor nos acompaña y tiene compasión de nosotros; por otro, el compromiso que Él nos pide», dijo el Papa.
La compañía del Señor la experimentamos sobre en la oración, en la escucha de su Palabra, y sobre todo «en la celebración de la Eucaristía» ha recordado el Papa, «donde nos encontramos con Dios». Y ha advertido que hay que estar «siempre atentos a aquellas formas de religiosidad tradicional que, sin duda, pertenecen a las raíces de la cultura de ustedes, pero que, al mismo tiempo, suponen el riesgo de confundir y mezclar elementos mágicos y supersticiosos que no ayudan en el camino espiritual».
Convertirse en pan partido
Ante los problemas sociales y económicos y las diferentes formas de pobreza que sufre Angola, el Papa León ha pedido la presencia de «una Iglesia que sepa acompañarlos en el camino y escuchar el lamento de sus hijos», que «sepa reavivar la esperanza perdida: obispos, sacerdotes, misioneros, religiosas y religiosos, laicos y laicas que tengan en el corazón el deseo de entregar su propia vida y ofrecérsela unos a otros, de comprometerse en el amor y el perdón mutuos, de construir espacios de fraternidad y de paz, de realizar gestos de compasión y solidaridad hacia quienes más lo necesitan».
«También nosotros podemos y queremos construir un país en el que se superen para siempre las viejas divisiones, en el que desaparezcan el odio y la violencia, en el que la lacra de la corrupción sea sanada por una nueva cultura de la justicia y el compartir», concluyó el Pontífice.