«Entender el daño causado a las víctimas es clave en reinserción»

«Entender el daño causado a las víctimas es clave para una buena reinserción»

La CEE organizó unas jornadas de Pastoral Penitenciaria con la mirada puesta en la justicia restaurativa, que busca que los infractores entiendan el daño causado a las víctimas

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Las víctimas suelen tener miedos y necesitan explicaciones. Foto: Freepik.
Las víctimas suelen tener miedos y necesitan explicaciones. Foto: Freepik.

La justicia restaurativa fue uno de los elementos protagonistas de las Jornadas de Pastoral Penitenciaria que organizó la Conferencia Episcopal Española la semana pasada. Durante dos días, los agentes de esta dimensión pastoral de la Iglesia en España pudieron ver de cerca las experiencias de programas de justicia restaurativa en las prisiones de Castilla-La Mancha, donde los internos conocen daño causado a las víctimas. En esos encuentros participa habitualmente el abogado José Sánchez, técnico en mediación y justicia restaurativa de la Asociación de Mediación para la Pacificación de Conflictos (AMPC).

—¿Qué es la justicia restaurativa?
—Es un complemento a la justicia retributiva u ordinaria, que está basada en el castigo y en la privación de libertad. Algunos entendemos que esa forma de trabajar respecto a las personas que cometen delitos se queda corta para lograr la reinserción.

La justicia restaurativa trata de profundizar en el impacto que tiene cometer un delito, en el daño que se causa, en cómo reparar ese daño y, sobre todo, en centrar como protagonista a la víctima.

La justicia ordinaria, basada en el castigo y en la privación de libertad se queda corta. Foto: CNS.
La justicia ordinaria, basada en el castigo y en la privación de libertad, se queda corta. Foto: CNS.

Reflexionar y querer cambiar

—¿A qué se refiere?
—Normalmente, cuando alguien comete un delito, lo que se plantea es su presunción de inocencia y, si hay pruebas, es condenado; si no, no. Y si es condenado, cumple prisión, pero muchas veces no tiene espacios para reflexionar sobre lo que ha hecho, las consecuencias de sus actos y el daño generado.

Por su parte, la justicia restaurativa pone en el centro a la víctima y busca la reparación integral, no solo material o económica, sino también emocional. En los talleres trabajamos la responsabilización: asumir lo que se ha hecho, analizar sus consecuencias y querer cambiar. También analizamos el impacto en la víctima, en sus familiares, en la sociedad y en el propio infractor. Todo esto se trabaja mediante entrevistas personales, ejercicios individuales y trabajo grupal. Así se trabaja mucho la empatía, la resiliencia, el impacto del delito y la comprensión profunda del daño causado.

—Habla de talleres que se hacen con los propios internos, ¿verdad?
—Sí. El taller se realiza a través de un convenio entre la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y entidades expertas en justicia restaurativa. Actualmente se desarrolla en varias prisiones de España. En Castilla-La Mancha, por ejemplo, se realiza en Herrera, Albacete y Alcázar de San Juan. Constan de diez sesiones, duran aproximadamente tres meses y trabajan dos facilitadores con unos 15 internos o internas, que son propuestos por los equipos técnicos de las prisiones.

Los sentimientos de la víctima

—¿El final del proceso es el encuentro entre la víctima y el victimario?
—En los talleres que realizamos en Castilla-La Mancha no hay encuentro con víctimas directas. En la sexta sesión participa una víctima voluntaria de nuestra asociación AMPC, pero no es víctima directa de los participantes del grupo. En esa sesión, la víctima comparte su experiencia, cómo se sintió y qué necesitó para sentirse reparada. Se genera un debate y también se proyectan vídeos o se leen cartas para conocer el daño causado a las víctimas.

Por otro lado, también trabajo la mediación penal dentro de Cáritas, en procesos donde la persona aún no ha sido condenada. En esos casos sí se realizan encuentros directos entre víctima e infractor, se trabaja la reparación del daño, el infractor asume lo que hizo, pide perdón y se establecen compromisos que tienen consecuencias jurídicas, como atenuantes o incluso suspensión de condena, algo que no está contemplado en los talleres restaurativos en prisión.

Daño causado a las víctimas

—¿Cómo terminan los internos después del proceso?
—Esto no es una solución mágica. Muchas personas tienen además problemas de drogodependencia u otras dificultades que requieren acompañamiento adicional. Sin embargo, quienes participan dan un paso muy importante en su proceso de reinserción. En mi experiencia, mejoran su comportamiento en prisión y muestran una evolución positiva. No obtienen beneficios por el taller en sí, sino por su cambio personal real.

Además, suelen actuar de manera más pacificadora dentro de sus módulos. Se nota una mejora en la convivencia. Yo puedo hacer seguimiento porque subo semanalmente con Cáritas, y realmente se aprecia el cambio.

—¿Y qué ocurre con las víctimas cuando participan en procesos de justicia restaurativa?
—Cuando alguien sufre un delito, la reparación no se limita al dinero sustraído o al objeto roto. Las víctimas suelen tener miedos, necesitan explicaciones y buscan comprender por qué les ocurrió a ellas. En la mediación penal, muchas víctimas experimentan un gran alivio. Algunas incluso renuncian a la compensación económica si el infractor se compromete a un proceso terapéutico serio. Lo que realmente necesitan es perder el miedo y entender lo sucedido. No todas quieren participar, pero muchas de las que lo hacen logran avanzar en su duelo y viven mejor después del proceso.

En los talleres dentro de prisión, aunque no trabajamos con víctimas directas, los testimonios ayudan a los internos a comprender que el daño causado a las víctimas no es solo económico: detrás hay miedo, insomnio y sufrimiento. Entender eso es clave para asumir la responsabilidad y avanzar hacia una reparación más profunda y una buena reinserción.