Un Doctor para curar los males del siglo XXI
¿Qué puede decirnos un hombre del siglo XVI a quienes vivimos en el XXI?» A esa pregunta quiere responder el documento San Juan de Ávila, un doctor para la nueva evangelización. Breve Instrucción con motivo de la declaración de su Doctorado, de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal. La pasada semana, la Comisión Permanente hizo público este documento, que se añade al reciente Sepan todos que nuestro Dios es amor. Mensaje con motivo de la Declaración de san Juan de Ávila como Doctor de la Iglesia universal. Ofrecemos un fragmento:
Si la nueva evangelización pretende reanimar la vida cristiana de creyentes y alejados de la fe y difundir a todas las gentes la Buena Noticia de Jesús, Juan de Ávila no fue ajeno, en su tiempo, a este mismo propósito. En un contexto tan complejo y plural como el suyo, de no siempre fácil convivencia entre religiones y culturas, y de extensas áreas descristianizadas después de siglos de dominación musulmana, contó también, de algún modo, con su atrio de los gentiles, generando en él un original modo de diálogo y de exponer las verdades de la fe que ensamblaba, en admirable sintonía, la solidez de la doctrina cristiana con sus simpáticas y originales referencias al vivir cotidiano y, sobre todo, con un riguroso testimonio de vida, certero aval de la verdad predicada.
Una cátedra a pie de calle
Llamado Maestro por sus contemporáneos y a lo largo de los siglos, título con el que figura por primera vez en las actas del cabildo de Granada en 1538, el nuevo Doctor de la Iglesia universal ha sido reconocido como tal por la eminencia de su doctrina y su capacidad de transmitirla de modo sencillo y convincente. Pero, aun considerado como uno de los más destacados alumnos de la Complutense, no expuso su enseñanza desde una cátedra universitaria, sino predicando, escribiendo, a través de sus discípulos y fundaciones docentes y, sobre todo, con la incontestable fuerza de su ejemplo.
Además de presentar la Instrucción sobre san Juan de Ávila, la CEE ha dado el visto bueno a una serie de actos previos al Doctorado del Patrono del clero secular español. En la víspera, el 6 de octubre, tendrá lugar en Roma una Vigilia en la basílica de Santa María la Mayor y el lunes 8, una Misa de Acción de gracias en la basílica de San Pedro. Hasta esa fecha, se irán poniendo en marcha diversas iniciativas, con el objetivo de para difundir la figura del santo. De todo ello se informará en la web: www.sanjuandeavila.conferenciaepiscopal.es; y a través del perfil de Twitter: @sjuandavila_d, ya están operativos.
Por otra parte, Benedicto XVI ha elevado a la categoría de Basílica Pontificia al santuario de San Juan de Ávila, en Montilla (Córdoba), donde está enterrado el santo.
Apoyado en la Palabra
El Maestro Ávila gozó del particular carisma de sabiduría, fruto del Espíritu Santo, y comprobado por la influencia benéfica ejercida en el pueblo de Dios, que caracteriza la eminens doctrina de los Doctores de la Iglesia. Su enseñanza destacó por la cantidad y calidad de sus escritos y por la madura síntesis sapiencial alcanzada; fue un verdadero maestro y testigo de la doctrina y de la vida cristiana.
Es un saber apoyado en la Palabra de Dios, en la tradición y en el magisterio de la Iglesia. Su enseñanza tuvo amplia difusión en su tiempo y después, y una recepción positiva en el pueblo de Dios, interesando a toda la Iglesia. Y su mensaje es actual, seguro y duradero, capaz de contribuir a confirmar y a profundizar el depósito de la fe, iluminando incluso nuevas prospectivas doctrinales y de vida.
La santidad es para todos
Porque estaba convencido de la llamada a la santidad de todos los fieles, y porque quería que resplandeciera en la sociedad una Iglesia santa, fomentó en ella todas las vocaciones: laicales, a la vida consagrada y al sacerdocio. Para ello, la Biblia en manos de todos, en primer lugar. «Sed amigos de la Palabra de Dios leyéndola, hablándola, obrándola», decía frecuentemente, con éstas o con parecidas palabras, sobre todo a quienes estaban llamados a difundirla. Porque «la Palabra del Señor, en boca de sus predicadores, riega la sequedad de las ánimas…, les hace dar frutos de buenas obras». Y porque la ciencia escriturística es «la que hace a uno llamarse teólogo».
La Comisión Permanente de la CEE ha aprobado diversos nombramientos, entre ellos el del nuevo Vicesecretario para Asuntos Generales de la CEE: el sacerdote de la archidiócesis de Valencia don José Gascó Casesnoves, que sustituye al sacerdote don Eduardo García Parrilla, que desempeñaba el cargo desde 1997.
Asimismo, la Permanente abordó los preparativos de otra fecha clave para la vida de la Iglesia en España: el ya cercano V Centenario del nacimiento de santa Teresa de Jesús, que se celebrará en el curso 2014-2015. En la próxima Asamblea Plenaria (que se celebrará en noviembre), es estudiará la posible creación de un organismo coordinador de los diferentes y múltiples actos que se preparen para celebrar este V Centenario, como sucede ya con el Doctorado de San Juan de Ávila.
Cercano a todas las gentes, que le seguían por doquier, excelente pedagogo de la fe, supo suscitar el entusiasmo por el Evangelio de Jesús y el atractivo de la vida santa. Una santidad verdadera.
(…) [Es] un santo evangelizador que hace oír su voz con fuerza en los escenarios de la nueva evangelización despertando en nosotros esa actitud, ese estilo sólido y audaz que le capacitó a él para anunciar el Evangelio de Jesucristo en los entresijos de una sociedad no menos compleja y no menos necesitada de maestros y de testigos que la nuestra.
Impulso para el futuro
(…) De cara a la nueva evangelización, escribía Benedicto XVI en su Carta apostólica, de 21 de septiembre de 2010, Ubicumque et semper: «No podemos olvidar que la primera tarea será ser dóciles a la obra gratuita del Espíritu del Resucitado, que acompaña a cuantos son portadores del Evangelio y abre el corazón de quienes escuchan. Para proclamar de modo fecundo la Palabra del Evangelio, se requiere, ante todo, hacer una experiencia profunda de Dios». Es a lo que nos invita el Doctorado del Maestro Ávila, porque éste fue el auténtico motor de su actividad evangelizadora; el secreto que se desborda haciendo eficaz la palabra y el ejemplo; el tesoro que crece a medida que se reparte.
(…) Adentrándonos en el testimonio y en la enseñanza del Santo Maestro, nos proyectamos hacia el futuro; por el hecho de acoger y valorar este sublime modelo de santidad que nos viene del pasado, nos abrimos a las nuevas gracias que el Señor repartirá generosamente en el proceso de la nueva evangelización a que el propio Maestro nos impulsa.
El texto completo de la Instrucción pastoral puede leerlo en: San Juan de Ávila, un Doctor para la nueva evangelización.