La Virgen de Fátima, en el antiguo gulag - Alfa y Omega

La Virgen de Fátima, en el antiguo gulag

Redacción

Karagandá ya tiene catedral: la ciudad kazaja, en la era soviética epicentro del encarcelamiento de miles de víctimas de la represión religiosa y política en el gulag, descrita por Solzhenitsyn, utilizaba como sede un edificio del tiempo de la persecución. Gracias a las donaciones de fieles de todo el mundo y de la Iglesia en Kazajistán, el país, de mayoría musulmana, ya tiene un faro de luz para todo el país. Así lo definió el enviado del Papa, el cardenal Sodano, Decano del colegio cardenalicio. A la consagración del templo, dedicado a Nuestra Señora de Fátima, el pasado domingo, asistió el nuncio, el español monseñor Maury, más de 1.500 fieles, las autoridades del país y los líderes musulmanes y ortodoxos. «Es un lugar sagrado para la memoria de las innumerables víctimas del régimen comunista», afirma monseñor Schneider, obispo auxiliar de Astaná.