Gentes: Raniero Cantalamessa, predicador de la Casa Pontificia (en zenit.org) - Alfa y Omega

Tenemos ante nosotros un mundo cerrado en su secularismo, embriagado por la técnica y por las posibilidades de la ciencia, que rechaza el anuncio evangélico. Pero ¿era menos refractario al Evangelio el mundo de los primeros cristianos? Los cristianos de entonces, al menos los mejores de ellos, tenían una certeza indestructible sobre la bondad y la victoria final de su causa. Esto es lo que más necesitamos hoy: despertar en los cristianos la certeza íntima de la verdad de lo que anuncian.