JMJ: razones logísticas y solidarias para inscribirse, cuanto antes ¿Cuántos venís? - Alfa y Omega

JMJ: razones logísticas y solidarias para inscribirse, cuanto antes ¿Cuántos venís?

Los anfitriones de la gran fiesta que será la Jornada Mundial de la Juventud ya están haciendo los últimos preparativos para cientos de miles de invitados de todo el mundo. A algunos, además, hay que echarles una mano con el viaje, pues viven lejos y, aunque llevan meses preparándose con ilusión, no tienen tantos recursos. Para que todo esto sea posible, hace falta que los invitados más próximos, los españoles, se inscriban lo antes posible

María Martínez López
Jóvenes españoles e hispanoamericanos en la JMJ de Sydney.

No se puede organizar una boda sin saber el número de invitados, y por eso «se confirma la asistencia con tiempo». Si este número se multiplicara por mil, la urgencia sería aún mayor. Así explica don Juan Carlos Jaureguizar, responsable de Manutención de la JMJ, el llamamiento que, la semana pasada, lanzó don Yago de la Cierva, su Director Ejecutivo, para que «la gente que va a venir se inscriba cuanto antes». Aunque lo lógico es que los españoles terminen siendo el grupo más numeroso en la Jornada, según los últimos datos, hay menos españoles inscritos que italianos (54.492 frente a 65.196).

Pero, ¿en qué influye apuntarse unos días o unas semanas antes o después? «Ya estamos encargando y dando las órdenes de compra de muchas cosas -responde don Juan Carlos-, porque nadie hace nada para tanta gente con menos tiempo». Por ejemplo, «las bolsas que daremos con la comida de Cuatro Vientos vienen de China, y el pan tiene un proceso de preparación especial que dura 80 días», por lo que hay que avisar ya a los fabricantes. Y, para eso, «necesitamos saber cuánta gente va a venir, y que los que ya lo han dicho paguen, porque estas cosas se pagan con el dinero de las inscripciones, y también estamos empezando a pagar».

Pero no se trata sólo de una necesidad logística. Dentro de la cuota de inscripción se incluye la aportación de cada joven al Fondo de Solidaridad. Las aportaciones de España al Fondo ayudarán a venir a la Jornada a jóvenes hispanoamericanos y, cuantos más españoles y más pronto se inscriban, mejor se podrá hacer.

Mapamundi de inscripciones (en oscuro, los países con más).

En Hispanoamérica, los jóvenes llevan meses soñando con la JMJ. De la región boliviana de Cochabamba acudirán dos grupos de unos diez jóvenes. Desde el pasado otoño, «los párrocos, las comunidades de fieles y los grupos juveniles se han movilizado para hacer todo tipo de actividades, como vender gelatinas y pan», y recaudar, entre todos, los 1.400 o 1.800 dólares que cuesta enviar a Madrid a un solo joven de cada parroquia. De otra forma, «es imposible, porque un joven gana unos 60 o 70 dólares al mes». Lo explica el padre Beymar Ontiveros, responsable de Pastoral Juvenil de la región. A nivel nacional, la Pastoral Juvenil organizó un concurso de ensayos sobre doctrina social de la Iglesia, cuyo Premio era el viaje a Madrid. «Un grupo de mi parroquia ha trabajado los domingos por la tarde, durante dos meses, para participar con un proyecto sobre la búsqueda del sentido de la vida en los jóvenes. Nunca habían hecho algo así y, aunque no han ganado, van a aplicarlo en la parroquia».

Desde la diócesis de San Miguel Arcángel, en Sao Paolo (Brasil), Michel Paggiosi vendrá a Madrid con un amigo y otros 40 o 50 jóvenes. También allí «las parroquias están dándonos mucho apoyo. La gente es muy amable, y nos ayuda cuando organizamos fiestas o sorteos, o pedimos donativos» para financiar el viaje. «También nos estamos preparando espiritualmente. Tenemos muchas ganas de que llegue agosto. Esperamos que la JMJ sea un momento de encuentro con Cristo y con los jóvenes del mundo entero, para ver el rostro joven de la Iglesia. Creo que será un momento muy especial en la vida de los jóvenes, y un soplo de aire nuevo para toda la Iglesia». Michel se inscribió en la Jornada a finales del año pasado. Ojalá muchos españoles hagan lo mismo pronto, para que se cumpla su esperanza de que «Madrid sea una diócesis muy acogedora y nos ayude en todo lo que necesitemos».