Donde haya dificultad, ponga yo la esperanza - Alfa y Omega

Donde haya dificultad, ponga yo la esperanza

Vivimos Tiempos difíciles, que se pueden transformar en Tiempos de esperanza y tiempo de compromiso, según rezaba el lema de la IV Jornada social diocesana, que se celebró el sábado en Madrid, con algo más de 250 asistentes. «La Jornada ha equilibrado la dimensión social de la fe», señala don Juan Fernández de la Cueva, Delegado de Pastoral del Trabajo. El gran mensaje es que «en medio de la dificultad, hay esperanza»

Redacción

«Conseguimos los dos objetivos perseguidos: que la Jornada equilibrase la dimensión social de la fe, y que se crease esperanza en medio de las situaciones de dificultad en la que estamos inmersos, como es la pérdida de trabajo, la incertidumbre de llegar o no a fin de mes, las familias sin luz ni agua por impago, los inmigrantes sin derecho a sanidad…»: así resume don Juan Fernández de la Cueva, Delegado de Pastoral del Trabajo de la diócesis de Madrid, las conclusiones de la Jornada social diocesana que se celebró el pasado sábado en Madrid.

La Jornada contó con un récord de asistencia -más de 250 personas-, y «una representación global de movimientos, asociaciones e instituciones de la diócesis», recalca don Rafael Serrano, Secretario de la Delegación de Apostolado Seglar. «Los presentes en la Jornada son personas comprometidas, conscientes de su implicación cristiana, dispuestas a escuchar y a dejarse transformar para situarse como cristianos en la sociedad. Dispuestas a servir al hombre y anunciar el Evangelio», añade. Miembros de Manos Unidas, Cáritas y Justicia y Paz, de la Delegación de Apostolado Seglar, de Pastoral Obrera y de Acción Católica, entre otros, se unieron el sábado para «transformar una sala en un espacio de reflexión, y revertir la dificultad en esperanza».

Durante la mañana, la ponencia del sacerdote Antonio Bravo «nos recordó que el detonante de la crisis económica y sociológica es la crisis de fe, e hizo hincapié en la importancia de la dimensión comunitaria», recuerda Fernández de la Cueva. También la ponencia de la tarde, pronunciada por don Raúl González Fabre, de la Universidad de Comillas, abordó el tema de la crisis, esta vez «desde la ética, ausente en el funcionamiento de la economía y la política», añade el Delegado de Pastoral del Trabajo.

Finalmente, varias experiencias que se realizan en la diócesis madrileña «demostraron que la teoría puede pasar a la práctica. Por ejemplo, con el proyecto de Economía de Comunión, del Movimiento de los Focolares, aprendimos que las ganancias no son lo más importante para la empresa», afirma don Juan. Otra experiencia, «especialmente impactante» para don Rafael Serrano, fue la del grupo Parados en acción: «Personas jóvenes, que se quedan parados, se unen por motivos de fe, comparten su duelo y el período de culpa, y consiguen salir de la desesperanza». Concluyó la Jornada con la Eucaristía, presidida por monseñor Fidel Herráez, obispo auxiliar de Madrid, que envió a los presentes a «trabajar en la obra del Padre».