2026 puede ser el primer año en que EE. UU. no reciba a ningún refugiado cristiano perseguido
En el año fiscal que está a punto de concluir solo se ha reubicado a tres refugiados afganos y 10.255 sudafricanos blancos. El reconocimiento del asilo en el país también se desploma
Estados Unidos ya no es un puerto seguro para los cristianos perseguidos de todo el mundo. En lo que va de 2026, los únicos refugiados a los que se ha permitido la entrada en el país han sido sudafricanos blancos. El Gobierno de Trump ha abierto las puertas a esta categoría, dejando fuera a algunos de los grupos más perseguidos del mundo.
Si se tienen en cuenta el año fiscal —que va del 1 de octubre al 30 de septiembre—, los datos provisionales revelan que entre el comienzo del mismo y el 31 de julio de 2026, se admitió en el país a 10.258 refugiados: tres afganos, llegados en los últimos meses de 2025, y 10.255 sudafricanos.
«Se prevé que el [año fiscal] 2026 sea el primero, desde hace al menos un cuarto de siglo y probablemente en toda la historia del Programa de Reasentamiento de Refugiados de Estados Unidos, en el que las minorías religiosas perseguidas queden completamente excluidas». Así lo denuncia el informa State of the Golden Door, de World Relief y la ONG Open Doors, especializada en persecución anticristiana.
El programa de reasentamiento tiene como meta trasladar a Estados Unidos a personas a las que ya se ha reconocido como refugiados en los lugares a los que han huido, para ofrecerles una segunda oportunidad en el país norteamericano. La Conferencia Episcopal de Estados Unidos era una de las principales agencias que colaboraban en este programa hasta que el Gobierno suspendió su acuerdo con ella en enero de 2025, nada más llegar Trump al poder.
Según los datos del informe, mientras que en 2024 se reasentaron 29.478 refugiados de los países donde la persecución de los cristianos es más intensa, esta cifra se redujo a 9.916 en 2025. Y previsiblemente será cero en 2026.
De 58 % a 10 % de solicitudes aceptadas
Estas entidades también han descubierto que, fuera de este programa en particular, las tasas de concesión de asilo para personas que ya han llegado al país procedentes de los 50 países más asociados a la persecución cristiana se han reducido de forma muy significativa. Así, si en 2023 se aceptaron el 58 % de las solicitudes. En 2025 fueron el 26 % y en 2026 estamos en el 10 %.
Estos datos se refieren a solicitantes de todas las religiones. Los cambios más significativos afectan a los refugiados de Irán y China. «Irán ha registrado históricamente tasas muy elevadas de aprobación de las solicitudes de asilo ante los jueces de inmigración», observa el informe, con porcentajes «superiores al 80 %» entre 2020 y 2024. Sin embargo, en los últimos dos años, dicho porcentaje «ha descendido hasta solo el 38 %».
New in @thehill: @OpenDoors' Ryan Brown & @WorldRelief's Myal Greene plead with @POTUS to reopen America's golden door to those persecuted on account of their faith, who have been & will continue to be shut out by an exclusive focus on South Africa https://t.co/tkP8Zei7Qw
— Matthew Soerens (@MatthewSoerens) September 24, 2026
Irán, Myanmar y Nigeria encabezan los países con mayor número de cristianos perseguidos, según la Lista Mundial de Vigilancia de Open Doors. Es en estos lugares donde el cambio de política de Trump corre el riesgo de tener consecuencias más significativas, aducen.
Iraníes estancados en Austria
La situación en Irán es especialmente preocupante, aseguran. Afirman que en 2026 fueron asesinados por su fe 4.849 cristianos, frente a 4.476 el año anterior.
El informe destaca además que más de 14.000 refugiados iraníes —la gran mayoría de ellos cristianos— permanecen «en una situación de estancamiento» en Austria. En este país se ha cerrado un centro de apoyo donde gestionaban anteriormente también los trámites de los refugiados que precisamente esperaban su traslado a Estados Unidos.
Además, existen temores respecto a la posible «devolución» de los refugiados a los países de los que huyeron. «La «puerta de oro»» que era Estados Unidos «para quienes huyen de la persecución religiosa se ha cerrado de hecho», concluyen World Relief y Open Doors.