25 años del 11-S. Así lo vivieron los católicos americanos - Alfa y Omega

25 años del 11-S. Así lo vivieron los católicos americanos

Fieles estadounidenses recuerdan el ataque a las Torres Gemelas y al Pentágono en 2001. Los atentados dejaron un total de 2.977 muertos

Rodrigo Moreno Quicios
Las Torres Gemelas de Nueva York el 11 de septiembre de 2001. Foto: OSV News/Sara K. Schwittek, Reuters

«Enseguida me di cuenta de lo que pasaba». Veinticinco años después, el padre Daniel Mode recuerda para el Arlington Catholic Herald la mañana en que Estados Unidos cambió para siempre. Entonces él era teniente de la Reserva de la Marina y trabajaba como oficial de Estado Mayor del jefe de capellanes en el Pentágono. El 11 de septiembre de 2001 debía encontrarse allí, pero una circunstancia aparentemente menor hizo que estuviera a varios kilómetros, en su iglesia de Alexandria.

En la parroquia Reina de los Apóstoles, Mode se quedó con los niños cuyos padres trabajaban en el Pentágono mientras estos acudían a recogerlos. El sacerdote local celebró una Misa improvisada y poco después recibió una llamada. Se estaba elaborando una lista de las personas que podían encontrarse en la zona del edificio contra la que acababa de estrellarse un avión y se estaba intentando contactar con ellas.

Oficinistas neoyorquinos en el desalojo del World Trade Center. Foto: OSV News/Shannon Stapleton, Reuters

A las 9:37 horas de aquella mañana, el vuelo 77 de American Airlines impactó contra el Pentágono. Murieron 184 personas: 125 que se encontraban en el edificio y las 59 que viajaban a bordo. Era uno de los cuatro aviones secuestrados aquel día. En total, los atentados dejaron 2.977 muertos.

Los controles de seguridad cambiaron en el mundo

La experiencia de aquel día no terminó con la extinción de las llamas. «¿Podría volver a ocurrir?» es, todavía hoy, una pregunta presente para muchos estadounidenses. En Washington se multiplicaron las barricadas alrededor de edificios gubernamentales y monumentos y los aeropuertos cambiaron radicalmente con los controles de seguridad.

También cambió la vida de los católicos que trabajan en el Pentágono. Steven Jarvis, antiguo miembro de la Fuerza Aérea y actual coordinador voluntario de la Comunidad Católica del Pentágono, asegura que la fe se ha convertido en una presencia cotidiana para quienes trabajan allí. La comunidad reúne a 175 miembros y entre 25 y 35 personas participan habitualmente en la Misa diaria.

Una bandera estadounidense plantada entre los escombros del atentado dos días después. Foto: OSV News/Beth Kaiser, Reuters

«La capilla es multiconfesional», explica Jarvis, «pero nosotros somos los protagonistas porque estamos aquí todos los días». Las celebraciones católicas se mantienen de lunes a viernes y hay confesiones antes y después de la Misa.

Misa en el Pentágono

Para el dominico Vincent Ferrer Bagan, que lleva cuatro años celebrando Misa en el Pentágono, aquella experiencia tiene una dimensión especial. El 11-S estaba en el instituto y nunca imaginó que acabaría ejerciendo su ministerio precisamente allí. «Es muy emotivo», reconoce. «Es un privilegio relacionarme con los católicos que prestan servicio en ese edificio».

Las Misas, añade, sirven también para mantener viva la memoria de quienes murieron. «Siempre celebramos cada misa con una intención concreta», pero aquel lugar recuerda especialmente «a quienes perdieron la vida aquel día» y a los militares fallecidos durante los años posteriores.

En el exterior del edificio todavía permanece una mancha de hollín de las llamas del 11 de septiembre. Para Mode es una huella física de aquella mañana que todavía permite distinguir «lo que se perdió y lo que queda».