11 de Diciembre: San Dámaso, Papa

José María Ballester Esquivias

Nació Dámaso en Roma hacia el año 305. Era el hijo pequeño de una familia profundamente cristiana de origen español. Desde muy joven fue destinado a la vida religiosa, sirviendo a varios Papas antes de ser elegido a su vez Sucesor de Pedro con 62 años, una edad muy avanzada en aquellos tiempos, que no fue un impedimento para insuflar energía a su cargo: renovó el culto, embelleció Roma y llevó a cabo investigaciones históricas.No obstante, su mayor legado en el plano terrenal fue la reforma de las catacumbas. Hasta entonces, en la Ciudad Eterna, se podía venerar a los mártires en cuyo honor se habían levantado basílicas, como san Pedro, san Opablo, san Lorenzo y santa Inés; pero no había forma de rendir tributo a aquellos que yacían bajo las catacumbas.

San Dámaso resolvió el dilema ajustándose a la tradición romana, es decir, dándoles veneración en el mismo lugar de su enterramiento. Su devoción hacia los mártires consta gracias a los epigramas que les dedicó y que fueron grabados sobre lápidas por el calígrafo Furio Dionisio Filócalo.

En materia doctrinal, luchó con tesón contra todos los protagonistas de desviaciones teológicas, entre los que figuraban arrianos, donatistas, apolinaristas y priscilianistas. Esta y otras labores intelectuales fueron posibles gracias a un entono brillante, en el que destacaba san Jerónimo, a quien san Dámaso encargó redactar la nueva versión de la Biblia en latín. (En Madrid, la fiesta de San Dámaso se traslada al 12 de diciembre).

J.M. Ballester Esquivias (@jmbe12)