Yo me entregué a Ti, y Tú me estás llenando

Hoy como ayer, muchos niños siguen buscando un refugio ante el acoso de la muerte. En un pequeño pueblo de Murcia, funciona una de las muchas casas-cuna en las que la Iglesia sigue acogiendo a madres en riesgo de aborto y a sus hijos

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo
Las Hermanitas de la Anunciación, junto a los niños y madres de la Casa-cuna de Sucina

Hoy como ayer, muchos niños siguen buscando un refugio ante el acoso de la muerte. En un pequeño pueblo de Murcia, funciona una de las muchas casas-cuna en las que la Iglesia sigue acogiendo a madres en riesgo de aborto y a sus hijos

Desde hace varios años, está funcionando en Sucina (Murcia) la Casa-cuna La Anunciación, un proyecto de la diócesis de Cartagena encomendado a tres Hermanitas de la Anunciación para acoger a madres en riesgo de aborto. En ella, las Hermanitas atienden a madres en situación de exclusión social que tienen niños de corta edad; facilitan la ayuda necesaria a mujeres gestantes que se han planteado la posibilidad de abortar, y apoyan a las mujeres que sufren el síndrome post-aborto, muchas veces en colaboración con RedMadre. También organizan acciones encaminadas a sensibilizar y formar a la opinión pública acerca del respeto de la vida y la dignidad de la mujer; y trabajan en el entorno familiar de las mujeres gestantes, o de las madres con niños pequeños, para facilitar su integración en la sociedad.

«Aquí ofrecemos a las madres un lugar estable, comida, techo, y la posibilidad de completar sus estudios. En principio, la casa estaba pensada sólo para madres con riesgo de aborto y ofrecerles una salida a su dificultad. Después, sobre todo a raíz de la crisis económica, estamos acogiendo a madres con niños de corta edad, favoreciendo incluso que estén los hermanos mayores», señala la Hermanita Yecenia, Directora de la Casa.

«Durante este año, hemos podido atender a 12 mujeres, 3 de ellas embarazadas y las otras con niños entre los 9 meses y los 10 años de edad. El tiempo de su estancia ha variado según las necesidades de cada una de ellas, actualmente están con nosotras 3 madres, una de ellas embarazada, y 2 niños. Además, el 13 de diciembre tuvimos la gran alegría del nacimiento de un niño en nuestra casa, Ismael, un motivo más para dar gloria a Dios», señala.

Una Navidad muy especial

Esta Navidad, por tanto, la han vivido de manera muy especial, «con una sonrisa en la cara. Esta Casa es muy familiar, comemos juntas, y la relación con los niños es muy maternal y muy cercana. Somos una familia. Una niña de dos añitos ha sido la alegría de la Nochebuena. Va más allá de una casa; la base es el cariño y la relación con Dios, se lo transmitimos. En la capilla, las madres pueden rezar y tener su espacio de oración, aun respetando sus creencias siempre: incluso a las musulmanas les compramos la carne en su tienda especializada. Acogemos desde la gratuidad con la que nos ama Cristo».

Las Hermanitas de la Anunciación, junto a los niños y madres de la Casa-cuna de Sucina

Durante este año, además, han abierto la Casa a las visitas de pequeños grupos de parroquias, sacerdotes, matrimonios y familias, jóvenes de Confirmación…, a los que les impacta y ayuda conocer de cerca las historias de estas madres, muchas de ellas muy jóvenes: «Cuando conocen la realidad de la madre, les impacta mucho todo lo que está detrás de esa pequeña vida, y también ven que ellos pueden ayudar, acercarse a otra realidad que no te planteas, más allá de aquí y ahora, y ven la valentía de la madre también».

Algunos salen de la Casa-cuna con un compromiso concreto de ayudar a las madres, como la campaña de recogida de productos para bebés y de alimentos, a cargo de los integrantes de la Cofradía de Ánimas de Cieza; o la carrera solidaria organizada por el club Maratón de San Javier. También se puede enviar un SMS con la palabra CASA CUNA, al 28014.

«El mantenimiento de la casa es un milagro de la Providencia Divina», confirma la Hermanita Yecenia, al mismo tiempo que da su propio testimonio de todo el bien que hacen los propios niños y sus madres en quienes los rodean: «Es muy enriquecedor. Los niños son la ternura misma, la alegría y la bondad, poder ver su carita… Dios está presente en cada uno de ellos. Si yo no hubiese consagrado mi vida a Dios, no estaría contemplando estas caritas. A veces, le digo: Yo me entregué a Ti, y Tú me estás llenando mucho más de lo que esperaba. El amor que Él me regala, me da la oportunidad de darlo con alegría, aun no teniendo hijos físicos. Puedes dar todo lo que tienes, vivir la alegría de darte a los niños y a las madres, muchas veces sólo con escuchar sus historias, algunas muy duras. Sólo con escuchar haces mucho bien».

Los gastos de la Casa-cuna La Anunciación llegan a los 4.500 euros al mes. Se las puede ayudar llamando al Tel. 868 182 008.

Juan Luis Vázquez Díaz-Mayordomo