Vestidos los dejó de su hermosura

Colaborador
Monumento a san Juan de la Cruz. Ávila

La huella de la teología escolástica quedó hondamente grabada en san Juan de la Cruz, como lo atestigua el prólogo a Cántico espiritual. No sólo aprendió una técnica segura, sino también echó en su mente los cimientos doctrinales -los principios- que después desarrollará en su obra, aplicándolos al campo de la mística. De ahí proviene, como ha advertido Dom Chevalier, la radical conformidad de su doctrina con la del Doctor Angélico.

Para que el alma se una a Dios, no solamente debe ser purificada la naturaleza por la gracia, sino que debe estar radicalmente levantada, y la obra de la unión depende toda entera de las energías esencialmente sobrenaturales de la fe viva.

Tocamos así uno de los aspectos más típicos de su obra, que no es un tratado de especulación mística, sino un testimonio: el testimonio de la experiencia. Diríase que la teología le brindó los principios, y que los autores espirituales le ofrecieron frases talladas y materia literaria para construir una obra nueva, original y robusta, basada en la propia experiencia. Una experiencia honda de la realidad sobrenatural que se comunica al alma, una experiencia de vital participación en la vida íntima de la Santísima Trinidad, una experiencia, en fin, de la fe como medio de unión con Dios.

Karol Wojtyla
de La fe, según san Juan de la Cruz (BAC)


Canciones entre el alma y el esposo

Esposa
¿ A dónde te escondiste, Amado,
y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste
habiéndome herido;
salí tras ti clamando, y eras ido.

Pastores, los que fuerdes
allá por las majadas al otero,
si por ventura vierdes
aquel que yo más quiero,
decilde que adolesco, peno y muero.
Buscando mis amores
iré por esos montes y riberas,
ni cogeré las flores,
ni temeré las fieras
y pasaré los fuertes y fronteras.

Pregunta a las criaturas
¡Oh bosques y espesuras
plantadas por la mano del Amado!
¡Oh prado de verduras,
de flores esmaltado,
decid si por vosotros ha pasado!

Respuesta de las criaturas
Mil gracias derramandopasó
por estos sotos con presura
e yéndolos mirando,
con sola su figura,
vestidos los dejó de fermosura.