Un golpe de timón en las comunicaciones vaticanas - Alfa y Omega

Un golpe de timón en las comunicaciones vaticanas

La imprevista dimisión de los dos principales responsables de la Sala de Prensa del Vaticano abre un complejo año lleno de retos para el Papa Francisco

Andrés Beltramo Álvarez
El Papa Francisco junto a Greg Burke y Paloma Gómez Ovejero, durante un encuentro en el Vaticano, el 11 de julio de 2016. Foto: REUTERS/Osservatore Romano

La imprevista dimisión de los dos principales responsables de la Sala de Prensa del Vaticano abre un complejo año lleno de retos para el Papa Francisco

La noticia la anunció la propia Sala Stampa. El Papa ha decidido aceptar las renuncias del norteamericano Greg Burke y de la española Paloma García Ovejero, antigua corresponsal de COPE. Y ha designado como responsable interino a otro periodista laico, el italiano Alessandro Gisotti, hasta ahora encargado de las redes sociales del Dicasterio para la Comunicación.

La dimisión llega nueve meses después de la de Dario Edoardo Viganò, hasta marzo prefecto de la Secretaría de Comunicación. El detonante de la salida de Viganò fue la ocultación de importantes párrafos de una carta del Papa emérito Benedicto XVI para evitar que se diese a conocer su opinión negativa sobre un teólogo llamado a escribir un libro sobre su sucesor, Francisco.

Aquel episodio supuso un clamoroso e innecesario tiro en el pie contra el Papa, lo que convenció a Bergoglio sobre la necesidad de cambiar el rumbo de una reforma que a él le interesa en primera persona. El Pontífice se tomó su tiempo antes de nombrar como sustituto a un periodista italiano: Paolo Ruffini, primer laico al frente de un dicasterio vaticano. Hombre afable, conocedor de los equilibrios que requiere la siempre delicada relación entre la Iglesia y la prensa. El 5 de julio se anunció su designación, que supuso una sorpresa.

Un golpe de timón que se concretó el 18 de diciembre pasado con dos nombramientos clave. El veterano vaticanista Andrea Tornielli, hombre de trato cotidiano con Francisco, periodista de La Stampa de Turín y coordinador del Vatican Insider, se convirtió en el director editorial del Dicasterio para la Comunicación. Contrariamente a lo publicado por numerosos comentaristas, ese puesto no fue creado expresamente para él, ya estaba previsto desde el inicio en el organigrama de la estructura creada por el propio Papa en 2015. Pero nunca había sido designado hasta ahora un responsable, hasta que Ruffini propuso a Tornielli. A él le tocará el desafío de concretar un preciso y profundo relato del papado en tiempos de Francisco, alejado de los lugares comunes y las superficialidades. Por eso, su autoridad se extenderá a todos los contenidos editoriales generados por cada uno de los medios de la Santa Sede. Es decir, deberá llenar de sentido esa caja llamada Vatican Media.

Para ello contará como aliado con Andrea Monda, el nuevo director de L’Osservatore Romano. El mismo 18 de diciembre se anunció la designación de este escritor y profesor italiano como sucesor de Giovanni Maria Vian, director de esa publicación en los últimos once años. Su salida fue más que digna, con el nombramiento de director emérito y una carta especial firmada por el Papa.

Momento delicado

El tono de la salida de Greg Burke y Paloma García Ovejero lo dio el propio Ruffini en una declaración oficial difundida el mismo lunes 31 y que no dejó demasiado a la imaginación: «He tomado conocimiento de la decisión de Greg Burke y Paloma García Ovejero. Y de la aceptación de parte del Papa Francisco de sus dimisiones». Y agregó: «Hoy, frente a la que es una autónoma y libre decisión de ellos, no puedo más que respetar la decisión que tomaron. Greg y Paloma (nombrados para esta tarea por mi predecesor, monseñor Dario Edoardo Viganò), fueron el primer director y la primera vicedirectora del sistema de comunicación de la Santa Sede decidida por el Santo Padre».

Con esas palabras dejó en claro que las renuncias no estaban previstas ni él las había pedido, contra lo que algún medio ha publicado. De otra el Papa no hubiese estado obligado a designar, como interino, a un hombre de la casa: Alessandro Gisotti.

En su mensaje, Ruffini señaló otra cuestión fundamental: la reforma de los medios vaticanos es delicadísima y, por eso, él mismo se hará cargo de «este complejo camino» en primera persona. No aclaró si asumirá las labores de portavoz oficial ni en qué términos, pero resulta claro que, como director ad interim de la Sala de Prensa, Gisotti no podrá hablar en nombre del Papa.

Que la comunicación del Vaticano está atravesando por una «situación delicada» lo dejó en claro el propio Gisotti, este miércoles 2 de enero cuando se presentó informalmente a los periodistas acreditados en la Sala Stampa para un breve mensaje. Usó esas palabras, «situación delicada», dos veces. Pidió «un poco de paciencia por los errores y las incertidumbres que podré cumplir en estos primeros pasos». Y reveló que tanto Burke como García Ovejero manifestaron su disponibilidad y colaboración para ayudarlo en este «delicado pasaje».

Por lo pronto, la salida de escena de ambos, aunque fue vista como «un revés» de fin de año para el Papa, le ha dejado la posibilidad a él de plasmar con libertad la reforma de la comunicación vaticana. Con un nuevo equipo que ya ha comenzado a ensamblar pero que necesitará un tiempo antes de poder operar con efectividad.

Justo cuando inicia un año complejo, lleno de citas de enorme trascendencia. Los numerosos viajes: de la Jornada Mundial de la Juventud de Panamá a la histórica gira por Emiratos Árabes Unidos, de la cumbre de presidentes de conferencias episcopales sobre los abusos al la asamblea extraordinaria del Sínodo de los obispos sobre la Amazonia. Motivos más que suficientes para empujar un cambio rápido y eficaz en la comunicación vaticana.

Andrés Beltramo Álvarez
Ciudad del Vaticano