Un exnuncio pide la dimisión del Papa por haber protegido al ex cardenal McCarrick - Alfa y Omega

Un exnuncio pide la dimisión del Papa por haber protegido al ex cardenal McCarrick

Afirma que «ha renunciado al mandato de Cristo de confirmar a sus hermanos, les ha dividido y les induce a error»

Juan Vicente Boo
Foto: CNS/Bob Roller

En un ajuste de cuentas sin precedentes en la historia de la Curia vaticana, el ex nuncio en Washington Carlo María Viganò ha acusado a los tres últimos secretarios de Estado de haber encubierto los abusos sexuales sobre seminaristas del ex cardenal Theodore McCarrick –arzobispo de Washington entre 2001 y 2006–, a quien el Papa Francisco suspendió de toda función sacerdotal y cesó del cardenalato el pasado mes de junio a sus 87 años.

En un largo manifiesto hecho pública el domingo por medios conservadores norteamericanos hostiles a Francisco, Viganò afirma haber denunciado personalmente al Papa los abusos del cardenal McCarrick en octubre de 2013 y le acusa de no haberle cesado inmediatamente.

La publicación ha sido hecha al coincidir con la visita del Santo padre a Irlanda, para participar en el Encuentro Mundial de las Familias, que se clausura esta tarde.

En tono muy tremendista, el ex nuncio afirma que «Francisco ha renunciado al mandato que Cristo dio a Pedro de confirmar a sus hermanos. Más bien, con su actuación, les ha dividido, les induce a error y anima a los lobos a continuar devorando las ovejas del rebaño de Cristo».

Por eso motivo, según el antiguo diplomático y alto funcionario del Vaticano, «Francisco debe ser el primero en dar ejemplo a los cardenales y obispos que han encubierto los abusos de McCarrick, y dimitir junto con todos ellos».

La lista de culpables de Viganò incluye los tres últimos secretarios de Estado: Ángelo Sodano, Tarcisio Bertone y el actual, Pietro Parolin, así como a una docena de cardenales de la Curia vaticana.

Acusa también duramente a muchos de ellos, especialmente al ex secretario de Estado Tarcisio Bertone de haber facilitado la creación de redes de homosexuales apoyando los ascensos de algunos de ellos.

Aunque contiene numerosas inexactitudes y acusaciones genéricas, el manifiesto de Viganò acelerará probablemente la visita apostólica a Estados Unidos, solicitada ya por a conferencia episcopal norteamericana, con el ruego de que incluya laicos expertos en investigación.

Como casi todos los ajustes de cuentas entre clérigos, las acusaciones de Viganò presentan un mundo maniqueo en que prácticamente los únicos buenos han sido él –como jefe vaticano de los nuncios de 1998 a 2009 y nuncio en Washington de 2011 a 2016– así como otros dos nuncios en esa ciudad, ya fallecidos.

Su ataque no se dirige solo a altos cargos del Vaticano tolerantes con la homosexualidad sino también a obispos y sacerdotes favorables a tratarles con respeto, como a cualquier persona, según las indicaciones del Catecismo de la Iglesia Católica.

Aunque censura también a Juan Pablo II -salvando en parte a Benedicto XVI-, su manifiesto es un ataque frontal contra Francisco en la línea que repiten medios americanos financiados por millonarios conservadores, visceralmente opuestos al Papa y a la línea de acogida a familias irregulares, personas homosexuales y a cualquier persona que pueda ser rescatada de sus errores.

Francisco suspendió «a divinis» al ex-arzobispo de Washington y le excluyo del cardenalato el pasado mes de junio a raíz de una denuncia por abuso de menores cometido hace 45 años, según informó la diócesis de Nueva York, donde sucedieron los hechos.

El cardenal arzobispo de Nueva York, Timothy Dolan, manifestó entonces que la denuncia por abuso de un menor hace 45 años, cuando McCarrick era sacerdote en esa diócesis «es la primera de la que tengamos conocimiento. Fue trasladada a las autoridades civiles, e investigada por una agencia independiente».

El cardenal de Nueva York añadió que «los resultados de la investigación fueron trasladados al Consejo de Revisión Archidiocesano, un grupo de profesionales expertos que incluye juristas, expertos en actividad policial, padres, psicólogos, un sacerdote una religiosa. El Consejo considera las acusaciones creíbles y comprobadas».

Theodore McCarrick es el segundo cardenal que Francisco suspende por abusos sexuales. El primero -en 2013, menos de dos meses después de haber sido elegido Papa- fue el cardenal arzobispo de Edimburgo, Kevin Patrick O’Brien, a quién ordenó además abandonar Escocia. El purpurado renunciaría posteriormente en 2015 a todas sus prerrogativas cardenalicias y falleció en 2018.

Juan Vicente Boo / ABC