Monarquía: un debate inoportuno e injusto

Alfa y Omega

La semana pasada corrieron ríos de tinta por la ausencia de Felipe VI en la tradicional entrega de despachos a los nuevos jueces en Barcelona, tras el veto del Gobierno, y por su comunicación con el presidente del Consejo General del Poder Judicial, Carlos Lesmes, al hilo del acto. Aunque Casa Real explicó que fue «una llamada de cortesía», «sin consideraciones institucionales», a varios miembros del Consejo de Ministros les faltó tiempo para denunciar su falta de «neutralidad» e incluso sostener que «maniobra contra el Gobierno democráticamente elegido».

Sorprende que, en medio de una pandemia que va a dejar heridas muy profundas en las sociedad española, algunos solo busquen polemizar sobre la forma política del Estado. Además de inoportuno, se trata de un debate injusto pues, quienes quieren abrirlo, obvian la decisiva contribución de la monarquía a la democracia española, «a la convivencia y al bien común de todos los españoles», como recordó la Conferencia Episcopal en verano. En medio de la tempestad hay que remar juntos, no abrir nuevas grietas en el casco del barco.