Un colegio que cambia el mundo desde La Ventilla

La vicepresidenta y el ministro de Educación han visitado el Centro de Formación Padre Piquer, al que presentan como modelo de cara a la acogida de refugiados sirios. Los jesuitas han dado la vuelta a este centro, con un 35 % de alumnado inmigrante y referente de éxito escolar

José Calderero de Aldecoa
Alumnos de una de las Aulas Cooperativas Multitarea del Padre Piquer. Foto: Fotos: María Pazos Carretero

La vicepresidenta y el ministro de Educación han visitado el Centro de Formación Padre Piquer, al que presentan como modelo de cara a la acogida de refugiados sirios. Los jesuitas han dado la vuelta a este centro, con un 35 % de alumnado inmigrante y referente de éxito escolar

El Centro de Formación Padre Piquer, de la Fundación Montemadrid y dirigido por los jesuitas, es una escuela changemaker, es decir, que este colegio del popular barrio madrileño de La Ventilla pertenece a la red de escuelas capaces de cambiar el mundo. Es el único centro de Madrid con esta distinción, otorgada por la red internacional de Emprendedores Sociales Ashoka, una organización con presencia en más de 84 países y cuyo fundador recibió el Premio Príncipe de Asturias a la Cooperación en 2011.

Pero al Centro no siempre le fue bien. Con un 35 % de alumnado inmigrante y situado en un entorno de bajo nivel económico y cultural, los chicos eran «presa del absentismo y del fracaso escolar», cuenta el director, Ángel Serrano. «El profesor –recuerda– no sabía qué hacer al entrar en el aula. “¿Hoy a quién le doy clase?”, se preguntaban. “Tengo delante a 30 alumnos de diferentes nacionalidades, culturas, religiones y capacidades. Si doy clase a unos, entonces los otros se aburren”. Era una situación diaria muy difícil de resolver».

Innovación e inclusión

Hartos del «fracaso escolar» e incluso «de tener que perseguir a los alumnos fuera del colegio para que acudieran a las aulas», desde la dirección del colegio se decidió emprender cambios en profundidad e implementar un nuevo sistema. De eso ya hace 13 años.

Ángel Serrano, director del centro

Lo primero fue eliminar las asignaturas y los libros y flexibilizar los horarios. También se derribaron los muros y se crearon aulas más grandes, agrupando en una sola clase a todos los alumnos de un grado. Para unos 60 niños, agrupados en círculos o cuadrados, hay tres profesores de diferentes ámbitos, atendiendo las necesidades concretas. Al nuevo espacio se le llamó Aulas Cooperativas Multitarea. Se trata de una nueva forma de atender a los chavales, con la que se consiguió de paso «resolver los problemas de conflictividad en el aula. Los profesores empezaron a estar mucho más cerca de los alumnos y había una mayor integración», explican desde el colegio. El resultado ha sido espectacular. Hoy casi no existe ya el absentismo, a los alumnos les encanta ir al colegio y el porcentaje de éxito escolar ronda el 85 %.

Otro de los retos que se le planteó al Piquer, con 1.100 estudiantes y concertado en todos sus niveles, salvo la FP de Grado Superior, era integrar a todos sus alumnos, procedentes de hasta 38 países distintos. Se crearon las aulas de enlace, donde un máximo de doce alumnos conviven durante nueve meses para aprender el idioma. Suelen conseguirlo muy rápido. Lucía no sabía nada de español al llegar a Madrid y ahora nos saluda en perfecto castellano: «Hola, me llamo Lucía y tengo 15 años. Soy de China y llevo seis meses en España y diez días en el colegio».

Acogidas a refugiados sirios

El ejemplo del Padre Piquer en materia de integración se ha convertido en referente a escala nacional. La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y el ministro de Educación, Íñigo Méndez de Vigo, visitaron este centro el pasado jueves para conocer el trabajo que se realiza en el centro de cara a la acogida de los refugiados sirios en España. «No hay que inventar nada. Hay que hablar con quien sabe, ver lo que hacen y ponerlo en práctica. Y el Piquer es un buen ejemplo», dijo Méndez de Vigo. «Europa tiene que dar soluciones ante la peor crisis humanitaria que se está sufriendo desde la Segunda Guerra Mundial y este colegio ha dado respuesta a uno de los grandes retos de la Unión Europea. Aquí a los niños se les ve felices. Nos ha gustado el ambiente, sobre todo el ambiente inclusivo», añadió el ministro.

José Calderero @jcalderero