Un antídoto contra la violencia - Alfa y Omega

Un antídoto contra la violencia

Cada día se conocen nuevas atrocidades cometidas en contra de los migrantes centroamericanos a su paso por México. Muchos vienen huyendo de la violencia en sus países de origen, y se encuentran con mayor violencia. Otros vienen huyendo de la pobreza y se encuentran con el rostro de la trata de personas. Y así, una larga cadena de agravios

Jaime Septién

Cada día se conocen nuevas atrocidades cometidas en contra de los migrantes centroamericanos a su paso por México. Muchos vienen huyendo de la violencia en sus países de origen, y se encuentran con mayor violencia. Otros vienen huyendo de la pobreza y se encuentran con el rostro de la trata de personas. Y así, una larga cadena de agravios

Sin embargo, dentro de este panorama absolutamente desalentador, hay ejemplos, la mayoría inspirados en el Evangelio y en la fe en Cristo que, en México, son muestra de una enorme solidaridad. El de Las Patronas cerca de Córdoba, Veracruz, es uno de los más brillantes, lo mismo que los albergues Hermanos en el Camino del padre Alejandro Solalinde en Oaxaca o los centros de acogida de los scalabrinianos en Tijuana.

Los Tres Ángeles

Toca ahora el turno de dar a conocer en Aleteia el albergue denominado Los Tres Ángeles, recientemente inaugurado (el 24 de junio pasado), en la ciudad fronteriza de Tapachula, en el Estado de Chiapas, limítrofe con Guatemala (y uno de los pasos más socorridos de los migrantes centroamericanos para internarse en México).

El albergue nació, según sus mentores, para dar refugio a migrantes centroamericanos que huyen de la violencia de sus países de origen y buscan asilo humanitario en México. Está coordinado por Olga Sánchez Martínez, Premio Nacional de Derechos Humanos 2004 en México, y es el primero y único lugar dispuesto expresamente para acoger a todos aquellos que esperan la resolución de aceptación o rechazo de su solicitud de asilo en el país.

Este es un asunto importante, pues esperar el permiso de asilo «muchas veces se extiende a poco más de tres meses, causando complicaciones en los interesados, quienes deben presentarse cada semana a firmar y en la mayoría de las ocasiones no pueden pagar una renta», según ha dicho a El Observador Online la cabeza visible de Los Tres Ángeles.

El nuevo albergue, situado en un lugar estratégico para la ayuda a los migrantes que piden asilo en México, fue construido con aportes del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) y del albergue para migrantes «Jesús el Buen Pastor del Pobre y del Migrante». En Los Tres Ángeles se les brindarán alimentos, alojamiento y vales para realizarse su aseo personal a las personas que busquen la ayuda y que estén huyendo de su país por la violencia.

Un antídoto contra la violencia

La defensora de derechos humanos del migrante, Olga Sánchez Martínez, que inició su labor debido a «una promesa que le hizo a Dios», señaló que «la misión es la de ayudar a las personas con equidad e igualdad; personas que necesitan recuperarse y hacer tramites, a solicitantes de refugio, para que puedan tener un nuevo inicio en un país ajeno».

Según la experiencia acumulada por el albergue para migrantes «Jesús el Buen Pastor del Pobre y del Migrante», que también coordina Olga Sánchez Martínez, el incremento de la violencia en países como Honduras y El Salvador, ha obligado a muchas familias a huir; sin embargo en México también son hostigados, perseguidos y extorsionados, ante el desinterés por su seguridad del parte del gobierno mexicano.

El Instituto Nacional de Migración (INM) señala que cada año México recibe más de mil solicitudes de refugio, y de ese total 70 por ciento proviene del Triángulo Norte de Centroamérica, integrado por Guatemala, Honduras y El Salvador. Pero, según organizaciones de protección a migrantes, las autoridades «solamente otorgan protección al 26 por ciento (de los solicitantes de asilo), después de una exhaustiva investigación de poco más de tres meses, para corroborar si el motivo de quien pide asilo es verídico o es motivo para acreditarle la visa humanitaria».

Las personas a las que no se les otorga una visa humanitaria, generalmente son expulsadas de México y regresadas a sus poblaciones de origen, «aún cuando sus vidas y las de sus hijos corrían inminente peligro, motivo por el cual salieron huyendo, especialmente de Honduras, en donde las maras y los grupos de pandillas reclutan a jóvenes contra su voluntad y si no aceptan, simplemente los asesinan», terminó diciendo la directora de Los Tres Ángeles.

(Con información de El Observador Online)

Jaime Septién/Aleteia