«Trump también gana elecciones en Europa»

Enrique Morones, fundador de Ángeles de la Frontera, una de las principales organizaciones en defensa de los inmigrantes en Estados Unidos, ha visitado España para apoyar la campaña Noviolencia2018, convencido de hay que luchar contra la xenofobia conjuntamente desde ambos lados del Atlántico

Ricardo Benjumea

Enrique Morones, fundador de Ángeles de la Frontera, una de las principales organizaciones en defensa de los inmigrantes en Estados Unidos, ha visitado España para apoyar la campaña Noviolencia2018, convencido de hay que luchar contra la xenofobia conjuntamente desde ambos lados del Atlántico

No corren buenos tiempos en Estados Unidos, pero Enrique Morones cree que la gran amenaza no proviene tanto de las medidas concretas de Donald Trump, como de la hostilidad ambiental hacia el extranjero que el ascenso de este atípico republicano ha provocado. «El muro seguramente se quedará en algo simbólico», dice a Alfa y Omega. Además, «hace 5 que hay más mexicanos regresando a su país que viniendo» debido a la mejoría de la situación económica en el país azteca. Son centroamericanos quienes intentan cruzar la frontera ahora y Morones no oculta que el trato que reciben a su paso por México es incluso peor que el que les da la EE.UU., denuncia que le convierte en un héroe incómodo entre sus paisanos de adaptación (él fue el primer estadounidense en obtener la doble nacionalidad).

Pero sí hay miedo entre los latinos en EE.UU. Se debe a la amenaza de la nueva Administración de deportar sin contemplaciones a 11 millones de personas indocumentadas, y también al clima de violencia actual contra ellos. Las alarmas empezaron a dispararse el pasado verano. «Desde que Trump comenzó a subir en las encuestas, muchos se creen legitimados para agredir a los migrantes», afirma Morones. Con el aumento de las agresiones, se ha hecho más necesario que nunca un trabajo desde la sociedad civil para deslegitimar la xenofobia y los discursos del odio, asegura.

Para derrotar al populismo xenófobo es necesaria una acción conjunta desde ambos lados del Atlántico. De ello está convencido Enrique Morones, fundador de Ángeles de la Frontera (Border Angels), una de las principales organizaciones norteamericanas en defensa de los inmigrantes, que acaba de visitar España para apoyar la campaña Noviolencia2018 y ofrecer un curso de formación a sus promotores.

El miedo como arma de división

«Enrique Morones nos hablaba de situaciones que tienen un paralelismo muy fuerte con la situación de Europa», dice el portavoz de la campaña Noviolencia2018, el dramaturgo Moisés Mato (ambos aparecen en la foto). «Hay una tendencia en todo el mundo a utilizar el miedo a los diferentes, al que tiene otra religión, a otras culturas… El miedo como arma de división».

Mato coordina una campaña en España que busca aglutinar a diversos sectores de la sociedad para promover la paz y erradicar las injusticias desde la metodología propia de la no violencia. Desde profesores de Primaria y Secundaria, a representantes de diversas religiones (personalidades de diversos credos y diócesis católicas), el objetivo principal es sembrar para promover un cambio social. El referente de 2018 se debe a la coincidencia de diversos aniversarios: 50 años del asesinato de Martin Luther King, 75 años del ajusticiamiento de los miembros de la Rosa Blanca a manos de los nazis, centenario del nacimiento de Mandela o el medio siglo de la Primavera de Praga.

Son ejemplos de lucha pacífica que la campaña alza como escudo en estos tiempos de auge del populismo. «El miedo es irracional y es fácil de utilizar para manipular», dice Moisés Mato. «No hay duda que la situación laboral de creciente precariedad o los recientes atentados terroristas pueden dar una excusa perfecta para los que quieren ganar batallas ideológicas aprovechándose de un análisis, no solo superficial, sino frecuentemente retorcido de la realidad. Trump también está en Europa con múltiples caras y también gana elecciones».

A esta «guerra ideológica» responde Noviolencia2018 apelando a la sociedad para «no caer en la trampa de la división que favorece siempre a los de arriba». «La noviolencia –añade el portavoz de la campaña– nos enseña a trabajar la unidad de los de abajo. Los inmigrantes no son nuestros enemigos sino nuestros aliados naturales. El sistema que les obliga a emigrar es el mismo que genera la precariedad laboral y el mismo que inventa el Trump de turno».

Enemigo número 1 de los caza-inmigrantes

Enrique Morones confesaba durante su estancia en Madrid a Alfa y Omega que él en realidad nunca pensó en fundar un gran movimiento nacional en EE. UU. Empezó simplemente repartiendo ayudas a los inmigrantes en las barrancas de San Diego (California) a finales de los años 80.

En 1994, bajo la Administración Clinton, la mayoría republicana en el Congreso aprobó la construcción de un muro con México. Para sortear la vigilancia, muchos migrantes comenzaron a lanzarse al desierto, lo que disparó el número de muertes. Por si no tuvieran bastante con esto, se organizaron grupos de voluntarios “patrióticos” fuertemente armados, los Minutemen, para atrapar a estos sin papeles y entregárselos a la policía.

Enrique Morones contraatacó con patrullas dedicadas a sabotaje de los caza-inmigrantes, con vehículos que hacían ruido para alertar a los exhaustos caminantes, a quienes desde entonces deja agua y comida en algunos puntos del trayecto. Poco a poco se le fueron añadiendo voluntarios, hasta llegar a los 5.000 actuales. Han salvado miles de vida, pero su acción se extiende hoy también   a labores como la asesoría legal o el trabajo de sensibilización en las escuelas de todo el país y con grupos de jóvenes. Border Angels se ha convertido en un referente mundial en la lucha por los derechos de los inmigrantes.

Recordar a los muertos

Moisés Mato considera la labor en EE.UU. de esta organización heredera de la del líder campesino César Chávez (1927-1993), uno de los principales referentes de Noviolencia2018, de cuya muerte se cumple en 2018 un cuarto de siglo, otra de las efemérides redondas de la campaña.

Siguiendo patrones similares a los que utilizaba Chávez, «las acciones de Ángeles de la Frontera tienen un gran componente simbólico, se organizan con medios pobres, parten de la fe en las posibilidades de transformación y tienen un gran impacto en la opinión pública», asegura Mato. «Son elementos que debemos explorar eficazmente si queremos enfrentarnos eficazmente a lo que suponen las fronteras hoy en Europa».

El portavoz de la campaña destaca además que «la frontera México-EEUU tiene muchas similitudes con Europa», especialmente con la situación en el sur de España. De hecho, su colaboración con Morones se produjo al hilo de una campaña iniciada hace varios años para recordar a los migrantes fallecidos en el Mediterráneo.

«En aquel momento, desde la Plataforma A Desalambrar, habíamos convocado a diversos colectivos en diferentes países del mundo a realizar una acción conjunta», cuenta Mato. «Se trataba de simbolizar en diferentes playas del mundo la realidad de muerte de las personas que estaban desplazándose por el mundo. Ángeles de la Frontera respondió con mucha generosidad a esa llamada».

Esa colaboración llevó a la propia organización norteamericana a impulsar una de sus líneas de acción hoy más conocidas. En las fechas cercanas a Semana Santa, numerosas escuelas de todo el país viajan hasta la sede de Ángeles de la Frontera en California para visitar al llamado Panteón de los no olvidados, donde están enterrados cientos de migrantes no identificados, una parte de los más de 11.000 fallecidos desde 1994. Acuden, sobre todo, colegios cristianos y judíos, cuenta Enrique Morones. Los primeros colocan cruces. Los segundos, piedras sobre la tumbas.

Se trata de humanizar la inmigración, tomar conciencia de que ese otro tiene un nombre, una historia… Ese es también el objetivo de los encuentros que desde hace varios años la organización organiza entre jóvenes anglosajones e inmigrantes, con el objetivo de deshacer prejuicios mutuos.

Eso pretenden también las marchas de migrantes anuales cada mes de febrero. Comenzaron de manera inesperada en el año 2006. Lo que iba a ser una pequeña caravana por todo el país contra la xenofobia logró sacar a la calle a 3,5 millones de personas en 40 ciudades, y aunque las cifras no han vuelto a ser tan espectaculares, la iniciativa se ha consolidado.

La desobediencia civil

Se trata de promover cambios legislativos, uno de los puntos que destacó el fundador de Ángeles de la Frontera a los miembros de la Campaña Noviolencia2018. «Enrique Morones nos hablaba de como ellos generan opinión pública que tenga capacidad de cambiar leyes», cuenta Mato. Lo cual incluye la desobediencia civil, ya que «las leyes cambian cuando la sociedad comienza a desobedecerlas por razón moral».

«Estamos viendo como todo se organiza para que sea imposible hasta la acogida solidaria», añade. «Pues bien, habrá que organizar la desobediencia a esa perversa organización que por supuesto está organizada. Thouerau [el filósofo de la desobediencia civil] decía que si se vive en un mundo que puede encarcelar a cualquiera injustamente, el lugar del que quiera ser justo es la prisión. Si hay un CIE [Centro de Internamiento de Extranjeros] tiene que haber gente dispuesta a ir a prisión para que no lo haya. Hay muchos ejemplos. Pero eso requiere una cultura de la noviolencia. Debemos aprender de cómo lo están haciendo los movimientos de liberación en el mundo. Desde esa cultura podemos realizar acciones morales que contrarresten la cultura dominante. Evidentemente hay riesgo de querer combatirlo desde otros valores, pero mucho me temo que, como tantas veces ha ocurrido, eso sea perfectamente digerible para el poder de turno».

Ricardo Benjumea