«Todos tenemos derecho a recibir abundantemente la Palabra de Dios»

«El Señor habla para todos, pastores y fieles. Él toca al corazón de cuantos participan en la Misa, a cada uno en su condición de vida, edad y situación», ha dicho el Papa Francisco este miércoles durante la catequesis

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Foto: CNS

«El Señor habla para todos, pastores y fieles. Él toca al corazón de cuantos participan en la Misa, a cada uno en su condición de vida, edad y situación», ha dicho el Papa Francisco este miércoles durante la catequesis que en las últimas semanas dedica a explicar las partes de la Misa

El Papa prosiguió sus catequesis semanales sobre la celebración de la Eucaristía abordando los tiempos que suceden a la escucha de las lecturas bíblicas y la homilía del sacerdote: el silencio, el credo y la oración de los fieles.

En primer lugar, puso de relieve el silencio que se guarda tras la homilía del sacerdote, «para que se pueda sedimentar en el corazón todo lo que se ha escuchado y se concreten propósitos de adhesión a lo que el Espíritu sugiere a cada uno» tras las lecturas y la prédica.

En este sentido recordó que «el Señor habla para todos, pastores y fieles. Él toca al corazón de cuantos participan en la Misa, a cada uno en su condición de vida, edad y situación», y «todos, cuando vamos a Misa, tenemos el derecho de recibir abundantemente la Palabra de Dios, bien leída, bien dicha y bien explicada en la homilía».

A continuación llega el Credo, «con el cual la Asamblea litúrgica da su asentimiento y su respuesta a la Palabra de Dios que se ha proclamado, volviendo a meditar y profesar los grandes misterios de la fe antes de celebrarlos en la Eucaristía». Asimismo, el Símbolo de la fe «pone de manifiesto la unión entre el Bautismo y la Eucaristía», pues «la fe de todo bautizado se inserta en la fe recibida de los apóstoles y su unión a Cristo se actualiza en la celebración de la Eucaristía».

Después viene la oración universal de los fieles, que «expresa la respuesta a la Palabra de Dios, que ha sido acogida con fe».

En esta oración, los fieles se dirigen a Dios «con la confianza de ser escuchados en sus peticiones, y hacen suya la mirada de Dios, que se preocupa de todos sus hijos», resaltó el Pontífice, quien recordó asimismo que los padres del Concilio Vaticano II establecieron que estas preces contengan «súplicas por la Santa Iglesia, por los gobernantes, por los que sufren cualquier necesidad, por todos los hombres y por la salvación del mundo entero». En ese sentido subrayó que «las pretensiones de la lógica mundana no despegan hacia el Cielo», pero estas intenciones «deben dar voz a necesidades concretas de la comunidad eclesial y del mundo».

Alfa y Omega/Vatican News