También en los vehículos viaja el mismo Cristo
La Pastoral de la Carretera, cuya semilla se plantó en nuestra diócesis en 1966, trata de mostrar la cercanía de la Iglesia a este ámbito
Hace algo más de medio siglo, año 1966: en una tarde noche fría de Nochebuena en la sierra de Madrid, en las cercanías del puerto de Somosierra, un sacerdote diocesano, José Medina, se dirige a pie a su casa después de administrar el sacramento de la Penitencia. Hace frío. Y, en esto, comienza a nevar. Un camionero gentilmente recoge a José y le cuenta que ya no le da tiempo a llegar a cenar en tan significativa noche con su familia. A partir de ese momento, ese vasco le explica las penurias que tienen que vivir en su trabajo los conductores de camiones y autobuses.
Como si de una llamada se tratase Medina, sensible a estas situaciones, decide que es necesario hacer ver que la Iglesia también está con esta profesión para acompañar a tantas personas que pasan muchos días —meses— fuera de sus casas, de su familia; y que la familia de la Iglesia, allá por donde circulen, estará siempre con ellos. Es en este instante cuando surge los que hoy conocemos como Pastoral de la Carretera, llamada en aquellos años Apostolado de la Carretera.
Finales de los años 80: una joven psicóloga, con un extraordinario currículo y gran provenir, al regreso de un fin de semana con sus amigos, sufre una lesión medular en un siniestro de tráfico. Este hecho radical cambia totalmente su vida. Después de hacerse innumerables preguntas, una de las mejores respuestas la encuentra en la Iglesia. Su agradecimiento la llevó a colaborar con la Pastoral de la Carretera ayudando a víctimas de siniestros y a sus familiares desde la fe. Además, cada año las recordamos con una jornada. Tratamos de mostrar la cercanía de la Iglesia a quienes necesitan una ayuda que nosotros, desde el ámbito espiritual, les podemos ofrecer.
Rosa recibe una doble llamada, de la Guardia Civil y del hospital. Le comunican que su hijo ha sido víctima de un accidente de tráfico. Ha fallecido y el conductor se ha dado a la fuga. Después de las investigaciones a nivel judicial, sigue reclamando justicia para su hijo. Gracias a muchas personas, pero también a la Iglesia, ha logrado no decaer.
Estos ejemplos y muchos más nos encontramos en nuestro quehacer diario. La Pastoral de la Carretera trata de mostrar el apoyo de la Iglesia a este ámbito, como madre que es; pues también en los vehículos viaja el mismo Cristo, según reza una adaptación de las palabras de santa Teresa que se atribuyen a José Medina.
Anualmente celebramos, cada primer domingo de julio, la Jornada de Responsabilidad en el Tráfico. Este año es el 6 de julio y lleva como lema El Señor te bendiga y te proteja y colme tu esperanza. Esa esperanza es la que pedimos para todos los que estos días se desplazan por nuestras calles y carreteras. Deseamos que la cultiven a través de la prudencia y de la paciencia. Que el Señor nos bendiga, la Virgen de la Prudencia nos acompañe y san Cristóbal proteja a los conductores.